HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO
tal vez me pueda quedar hasta el viernes y no irme el lunes, sueño adquirir la cromática de la arena mojada agujereada por las pulgas de mar y podrida de algas, necesito el indeterminado del suicidio del tiempo para mojar mi pentagrama en ese infinito y extorsión de caracolas, cuando estoy dentro de la mar, creo que soy la última criatura de barro que ha escuchado hablar del verde y del olvido, cuando estoy dentro del agua me transformo y me doblegan las algas, cuando las siento rozarme en la piel, creo que ya he llegado a Itaca y que no existía y que nunca seré más feliz, que el amor no es importante, sino el cubismo de la mar, y creo que no necesito a nadie para que el poema ni la muerte ni ningún destino tenga argumento y pasiones, que yo sola soy la eternidad y la nada, y todo acaba y empieza en la mar.... cuando me siento sola en las playas, me siento al lado de mis animales y me deshinibo y vuelvo a jugar y a pacer mis paraisos, me siento dentro de una isla-barricada, donde nada puede retractarme ni someterme y vuelvo a ser niña e inmortal y vuelvo a reir de esa forma primitiva, antes de que existieran las palabras y creo que mi risa, da vueltas sobre el universo y es vagabundia e infinito robada en la mar, y no me dueles, y no me llora haberte perdido para siempre ni no haberte tenido, la mar me poseé y todo lo que rodea a la mar y vuelvo a ser libre y fractálica y me comen las estrellas y me arde la vehemencia de las olas, como mi único principio y fin
llego ahora a la caseta, extenuada y feliz, se metían en la mar los rojos y azules y púrpuras y negros del ocaso y me clavaban la primera y la ´última palabra, me sentí ingrávida, maleable y metileno, me sentí cubierta de plumas de gaviota y branquias, grité muy alto allí, sola en la playa y descubierta, sola y sin armisticios ni pretextos, mística y puta, del infinito, nadé y floté y jugué hasta que me quedé congelada y sali corriendo y aterricé en la arena, disfruté de la soledad de la playa y compartí mi intimidad con ese cuervo que picoteaba en la orilla, recé algo que se llevó el silencio de la mar y cuando subía el bosque, me sentí ebria y a punto de desaparecer y con esa canción de mi mp3 extendí mis brazos como si fueran un paraguas y un parapente y giré sobre mi misma y haciendo eses entre el monte, gritando la música con mis huesos, hasta que me mareé y caí al suelo extenuada y orgasmada de barro y me quedé allí un rato jadeando los pinos, feliz de ser el único ser vivo de mi planeta... y sentí ganas de comerme la luna, de morirme de luna, de que todo acabara bailando
voy a la playa ya, con mi mp3,  mi tabaco, mi vcacío, con la ebriedad compulsa del eterno retorno de una dialéctica de heroina o yo te pagué el estiércol aunque ya no lo recuerdes, yo te pagué el olvido, aunque no se quedara tu vino hasta el final
voy con mi ebriedad entregada al salitre y al anacoluto, me amarán los bichos y no los semejantes, no tengo semejantes, sino no sabría vivir ni nada del perdón
hablo con berenice, mientras los gusanos comen a tus muertos, me voy con ella, mientras te haces el esperpento y la pena de las escobillas, ella me ampara cuando todo es desamparo, ella vio mis ojos, cuando los cuervos cagaron máquinas de escribir
voy a bañarme como si fuera a nacer enuna alegoría y volviera desde dentro las apostasias a resalcirse en tu sangre reseca en la ventana
si estoy un poco borracha, la mar comprenderáa la vuelta de equilibrio de la luna en las sarrtenes y no necesitaré contar mentiras a la esencia vagabunda
tengo ganas de correrme de vocales y de sombras, de pozas y de tangos, en ese anacoluto enamorado de una extinción y una apolohgía
me amará lo inerte y nunca lo humano, por eso todavía tengo ansias de morir de felicidad y acabarlo todo entre Marte y la multiplicación de los peces

cae la tarde, queda todavía un rato para el ocaso, voy a bajar a la mar, voy a ir a la playa de acá, porque no estoy segura de que pueda bajar bien los acantilados de la otra sin tropezarme y ser medusa y cangrejo ermitañop, voy sin pretensión ni destino, la mar fría calmará mi sed, calmará el sepelio de los nombres imppropios, es bello haber nacido cuando nada ha defendido la lógica ni la ley, cuando nada se quedó como testigo ni como argumento, ya no amo nada concreto, ya no habito lo que mancha mis pasos, y sin embargo la tierra me tiñe de lobos e interrogantes de ayahuaska,  ya no hay nadie sino, el simbolismo de dos alas cosidas a navajazos a un poem y a una muerte, le amé a él, inversamente proporcional a su ética, ahora las gaviotas codician mi G y mi marea, no me duele el dolor, me duele no saber darle un destino ni una obra, pero sólo cuando se confunde Mercurio de ciudades muertas, soy como los insectos y como las procesionarias, soy hedor-pluscuam y amparo de desamparados al borde de un ataque de nervios y tornillos, me ama lo que no existe, amo lo que no comprendo, está tan bella la mar que lloro ornitorrincos y puestas de sol en tu cadáver y en el infinito, huelen tan bien las madreselvas que te olvido y nazco con las gaviotas que no regresan
se han ido al bar discutiendo el sexo de los ángeles en el tenedor de las ratas y las monjas, yo me he mantenido en otro planeta, amándoles en el vino, negándoles en la sombra, luego bajarán y seguirá el trago o tal vez el olvido, voy a ir a bañarme, el agua fría, me despejará, me sobornará con el kilometraje del horizonte y del vacío, tal vez, me dé vueltas de campana y me tire a la lumbre y al quizás, cuando estoy ebria entiendo menos a la mar con el poema y más con la sangre y las mariposas, no me duele tu futuro, no me duele tu indiferencia, lo que me duele es poesía, lo que me duele es pintura desteñida de pasado, sólo aprendí a fiarme del ladrón, sólo el embaucador de serpientes fue fiel a mi exilio...
estoy ebria, pero acierto con la letra y con el olvido, tengo pólvora, tengo todavía un disfraz de cocodrilo para robarte la esperanza y prostituirme mi nombre en tu sexo y matarte y dejarte en paz y darte al suspensivo, al ahorcado y al intoxicado y al absuelto y no tenerte ya nunca ni haberte conocido ni haber perdido esa flor entre tus piedras y en la lascivia de tus infiernos
nadie es la respuesta, lo otro es retórica, lo otro es frigidez y cobardía, yo y mi soledad, la mar y las pulgas, yo y mi anti-yo, la mar y tus sombras corridas entre mis piernas, yo y la literatura, la misericordia de tus gusanos y el abordaje de estrellas
me sientan bien los cuchillos
me dan mucho más que la ternura
mucho más que tu rosario en la hoguera y en el recto de los solventes
me suben el amor, esas heridas de queroseno y tos de hachís

estoy mucho más bonita
desde que mataste mi amor
me aman más los perros y las chinches
y los mapas, se caen entre mis piernas
y me dan los molinos del quijote para picar la María
y repartir con todos los nadies cuando se encienden las fogatas y la luna baja a desabotanarse en nuestros fuefos

la mar me mete los dedos
cuando tu burgués se ahorca en el salón
y mis niñas ríen, rojas y eternas
la luz de las luciérnagas y los lagos subterráneos, en tu sangre corrompida

la mar te saca los huesos en mi carmín
cuando los viejos se atan las botas
en cuello de caramelo y lejía

hacía al menos, dos años, que nadie me metía cianuro en mi corazón de porcelana y espantapájaros
y tú si pudiste, me hiciste llorar y hoy me corro, me llegaste al hueso y se masturban las mariposas

"no puedo ofrecerte nada que no tengas ya" me dijiste y mentías, como siempre mentiste, me ofreciste, el orgarmo de los crucifijos en la distorsión de los naufragios echando a volar los mosquitos y haciéndome la apostasia y la redención de las flores malditas
me estoy emborrachando prevaricadamente para que la mar recoja la fiebre, para que tu fosa se abra entre mis piernas y me suba la líbido y los gusanos, por tu boca de rosas con la espina de la traición decorándote como pis de ciervo y vía láctea
han traido una botella de whisky para cuando empieze a anochecer, los amo porque son parias sin tierra y siempre se están movimiendo, porque no se dejan seducir por mi poesía y les come una estrella las razones cuando tiembla el escritorio
hay personas que nunca comulgan, que siempre tienen un pero y una botella de vino o una estación derretida en los dientes, entre ellxs soy pulga y un billete caduco de tren y de peces
casi dejo caer mis bragas en tu infierno, pero las palomas carroñeras borraron tu nombre
¡ya no tengo muertos! sólo tengo tumbas anónimas en las garras de los cuervos, ya no tengo una exclamación con derechos en mi G ni en mi cuchillo, tengo zanjas suspensivas follando con Evaristo y con la sangre de los lobos, tú eras mi último muerto antes de que fueras contaminado por tu propia sangre, cayó allí tu alma y lo jodió todo y se lo tuve que dar a las cochinillas de mar y a las cloacas para que siguiera siendo música,, tú eras mi muy querido y eterno réquiem, hasta que cayeron encima tus babas y te hiciste un triste hospital ambulante encima de la traición de las golondrinas, pagándome el cobro revertido de un puto poema y mi vis a vis, con lo que no existe
aunque tal vez, mañana si me robas un poema, si me matas un cielo, si me ahorcas una mariposa, pero de buenas a terceras, sólo tienes dos patas y sin antenas, tendría que estar más borracha y tú aprender a ladrar, traerme la mar a bocanadas y dilatarla entre mis piernas, para que sude por mis brazos los remos de Marte
no me convence tu historia que es una historia cualquiera, con un papá y una mamá y una puta nómina que recoje tu lucha con la RAE, yo necesito un animal, que sueñe con la extinción de la humanidad y la apoteosis de los metamorfos
no te hace ascos mi vagina, sino mi ramera de la mariposa, soy tiquismiquis, con la clase de semen, sólo me vale la alta de anarquia y bestialidad vagabunda y harapienta, pasada de vino y sin historia, con el corazón de un lobo en el cuchillo del romanticismo
no sé, si me sobornó la datura, pero prefiero follar con la mar, que con un ser humano, si estuvieras más borracho, si te parecieras a la muerte, si juraras convertirme en un gusano de la anorexia devorando la luna, si tuvieras una espada de sangre de sol y un suicidio en carne fresca, me gusta ronronearte a pesar de, y mojarme las bragas, mientras me pagas el vino y acabar la copa con los perros
X. me dijo con segundas y terceras sin pi ni sin adverbio que era muy fogoso en la cama y yo le dije será fogoso y literato y también lo otro, no me imagino en mi vagina el pene de X. necesito un pene de benceno, con la esperanza de vida de los cuervos del siglo XX volviendo atrás el opio y sacudiendo en la muerte de Lautreamont la tragedia, requiero un pene con la intensidad de la mar y el nihilismo de los salmones suicidas, el pene de X, no podrá contentarme, no podrá acabarme el poema en mi insomnio, aunque me ponen contenta sus intentos de abrír via intravenosa y mentir la literatura
he estado en el bar, dulcemente ebria con ese vino de pelea y esa yuxtaposición de mi antidestino, en la lascivia de sus ojos, y ese temblor del vino, mientras la mar de fondo eyaculaba otro sol en los pigmentos de las aves amorosamente carroñeras, luego seguí con ellos el vino y hablamos de la justicia del robo, y del robo que implica cualquier propiedad, las venturas y extorsiones de la dicha de los parias y los ejemplos de la cotización del hachís en los servicios, del futuro del asalto a la farmacia y el perdón de la selva y la persignación anarquista y de las vides y me sentí obsesa y enamorada, teatral y a punto de correrme, subida de tempestad y de tus atonos y de hoguera, irreprochable, con una verdad santa y en mi G y en el cielo y en la boca del lobo, inquebrantable, chupando sus dedos en mi corazón y entre mis piernas y otorgándome todas las estrellas y creo que escupí en tu tumba la bragueta del poema y la cloaca y se me subió por el agujero la gaviota y me seguí entonando en ese vino y en esa risa, y creo que estoy húmeda e indecorosamente feliz de los velatorios, el alcohol fluye de mis mundos perdidos a la estampida de gusanos y flores y toma por mí, la palabra y el pretexto y te hace de perdón y de cuchillo y están libres y absueltas, todas mis serpientes y zanjas, amadas por la muerte y por el absoluto, sólo me falta un trago para ser Dios y arrullar las algas en el infinito
me acabo de dar cuenta que son casi las 7, creí que serían las 5, me carcajeé en la sobremesa tu sepulto entre los perros, y X. dijo, "a ver que te echo un trago más y yo ya empiezo a beber por la botella" y me subí a la nube y al timón paria de cierta enamorada indecencia para acabar los números y se pareció a una eternidad, ese DIU de lo distante en la equidad de la ecuación echándote a menos y al vino
los vasos de vino y el brocoli y la ensalada y la tortilla y la compañía de descapotados y esdrújulos defensores de lo desaparecido y ese amor de humo y déjalo correr que entre algún insomnio se morirá de placer, pasarse un poco de vocales, entre el trago y el olvido, jugar las tierras perdidas y los trenes muertos de tu alma, en el blues-cualquiera que nos oyó llegar y maldecir, con tu después mentido y sobornado, para que rían las huérfanas, para que amen las perdidas y se sienta en casa las amputadas metamorfas poesías de lo inconcluso
hoy voy a comer con ellxs, y a cambiar de sitio el vino y a susurrar mi verdad sólo a ese gato y a esa perra, nadie sabe quién soy, nadie me ve en lo que mira, porque soy siempre el siguiente paso a la evanescencia y a la destrucción, porque soy la insolencia de mi pena, cambiándome la chaqueta con las ratas y compartiendo el vino, en esa luna y en esa nada, le he dado una calada al hash de X y he vuelto a tu burdel a romper los pianos con la belleza de la sangre invendible, voy dando tragos y separando en mis piernas la osa mayor, voy amando, esa aspereza de metileno y alas, esa pasión vagabunda y anarquista que se parece siempre, al otro lado de las palabras y aulla
llego ahora de la mar, extásica y poseida de salitre y alga, henchida, renacida, devuelta a la luna, a la primera casa, hoy fue algo salvaje y catártico, sentí que se provocaba una brujería, un estallido de fénix y de libertad, desnuda en aquella playa solitaria, al mirarla desde encima del acantalido, sentí una obsesión mística, habia miles de algas verdes tiñendo la arena, la sentí una playa distinta y al entrar en ella, sentí que entraba, en otro destino, que algo en mi pasado daba vuelta de campana y lamía sus heridas junto a los lobos y tomé esas algas y las froté en mi rostro y en mi pelo y en mi piel, y entré desnuda al mar y sentí que todo lo qué se lo daba a la mar, sentí que conectaba mis energías más intimas con ella, como si le diera mi vagina y mi muerte y todas las canciones, como si sólo ella pudiera penetrar mi alma y poseer mi olvido, sólo ella desposarme y someterme, y sentí una abrasión mística y volcánica y me sentí reir con todas las tumbas que alguna vez me desvelaron.. y luego me tiré en las algas descompuestas de la orilla y di vueltas de tornillo sobre ellas y sentí una alegría primitiva e imbatible, un aquelarre y abrasión de mis niñas olvidadas poseyendo las estrellas, y me sentí reir a carcajadas y delirios de paraiso y luego entré corriendo en la mar y lo volví a hacer donde la arena hacía más pendiente con las brazos hacia arriba, destornillada, y entré así hasta que el agua se hacía más profunda y nadé y luego volví a la orilla y me extendí desnuda y jadeante de luna y las olas empujaban mis brazos hacia arriba y luego los volvían a caer y sentí que follaba con la mar que la mar poseía todos mis recuerdos y me los embrujaba, que penetraba todos mis pensamientos y hogueras y brechas y nombres, y les daba otro cielo y otra muerte y volví a tirarme al torniquete, riendo como los niñxs y como los locos y cogí tanta velocidad que me mareé y sentí que me ofreció el equilibrio la luna y el imposible.. y tragué un poco de agua y fui feliz de esa asfixia, como si hiciera un poema, en mi ausencia y en mi infinito... me sentí pez, sentí por fin un amor insolubre
voy a nadar
y a apretarme en el corazón
algas sucias y arena mojada
voy a hacer un agujerito en la orilla
para meter allí ese amor inconcluso y estúpido
y que se lo coman los cangrejos ermitaños
y la ola me escupa sus huesos y los ate a un limonero y a una ostra podrida

voy a llorar
con la espuma de la mar
las historias que perdí y a reir las que perderé todavía

ganará el agujero
la mar lo sabe
la mar se rie
como la verdadera mística
como el único ojo
la mar tiene barcas imbatibles
que destruirán todas las civilizaciones

la mar me matará
ninguna otra cosa
ahora cojo la toalla y una cerveza y mi mp3 con las voces de esos muertos taladrando a Júpiter y eyaculándome caballitos de mar y entierros de caballitos de mar, yo soy mi amanita, mi isla y la muerte de todas las palabras, vivo en una insaciable alucinación poética y un día me comerán los tiburones y la luna.. nada calma a mi sed, mi amor nunca encontró un sujeto, sólo una combustión poética que olvidó mi nombre y mi destino, mi utopía es que los animales devoren a todos los seres humanos y queden sus huesos allí, como poemas estúpidos que nadie leerá y que sólo en las bisiestas, la luna dejará caer su lágrima sobre ellos y brotarán libélulas y osos hormigueros, me sube la líbido, cuando alguien me clava un cuchillo que me penetra, no suele ocurrirme, suelo ser inmune a los agravios de los otros, a las rocas y trenes de los otros, pero tú estás en mí, y me ha garbado tu anti-amor, la abrasión del whisky, mis murciélagas están contentas y se han puesto sus vestidos nuevos, mi fosa tiene un remo más profundo, porque me echaste de tu vida y de la muerte, porque me echaste del poema, porque hiciste un desatacador con que el amor que aún te tengo, porque diste una vuelta de campana al pájaro que acobardado habitaba entre los charcos de sangre y se encharcó todo, de polvo y arañas, porque mataste a mi niña olvidada y con el semen se levantan escaleras de cartón y lumbre.
a veces lloro, como si cagaran las palomas encima de tu fosa y me chirriaran tu belleza perdida en el sepulto del vacío de mis manos
y me voy de la amapola al estiércol y a la permuta de los gatos por las liebres
hasta que pasa un anacoluto y se labran ranas en los agujeros del cielo
cuando lloro es como cuando jugaba con el barro de los charcos o al imaginar ciempiés en los colmillos de la luna, no tuvo argumento mi pena, ni mi alegría, no supe salvar sus poemas ni sus motivos, tú a veces me haces llorar, así, estúpidamente, como en un líquido de taxidermia buscando paracaidas pinchados, siempre he llorado a solas y también mis más abrasivas alegrías, han sido a solas, yo no soy humana, no soy funcional, ni circunstancial, ni tengo esas emociones que veo ahí, que leo en los libros o en las cloacas, yo me quedé colgada del trapecio de una alienígena con ojos de rata y amor de ladrones, yo no supe ser, no entendí nunca las nociones sociales, percutí la dislexia y la múltiple identidad con un ornitorrinco muerto en mis brazos, ni siquiera podré morirme en la tierra, ni dejar trozos de mi asco ni de mi esperanza aquí
el primer poema que conocí, tal vez antes de aprender a leer.. me lo leía mi padre, era de Ruben Darío, aquél de "la princesa está triste, qué tendrá la princesa (...)", yo siempre le pedía que me lo contara otra vez, y también el de "los motivos del lobo", tal vez dentro de mis ojos, ardía la idea de un sueño, tal vez desarrollé el fuego de una utopía, que cayó en mis heridas como cloroformo y pis de Marte,  pero nunca hubo reciprocridad, tal vez sólo allí cuando tenía 4 años y no entendía del todo la diferencia entre la muerte y la vida.
ayer no había nadie en esa playa porque llovía y era toda para mí y para las cochinillas de mar y la lluvia y la salmuera me cavaban barcos en las venas que compartir sólo con los bichos mojados e insecables.. hoy estará infectada por gente, esa gente que ya no considero ni de mi especie, ni siquiera de mi quebranto, esa gente que son brechas y cuchillos y me recuerdan a ti y me salpican el desgarro del blues, así que me iré a la playa aislada y me vestiré con las algas descompuestas y buscaré una pasión de onomatopeyas que se coman las pulgas de mar
nadie vendrá a salvar la canción de mis perros
seré yo o la nada, será mi vehemencia o su suicidio
no tengo semejantes, no tengo espejos, no tengo nichos compartidos
me crié con los escarabajos y con los espectros de los lobos
sólo me dieron flores las tumbas de los muertos que no conocí
y tuve que robarlas
se mueven de sitio, islas sin memoria, tengo un agujero en el vientre, que respira ojos de cigüeña, el tiempo lo llenará de metáforas que un día darán estrellas a una muerte, no es terrible, que se haga añicos un amor en el vuelo extorsionado de los vencejos y esos perros verdes, no es tan triste, que lo que se ama, nos desprecie y nos roca y nos ácaro y nos distancia y jamás, así siempre han empezado los poemas, así ha hablado la luna con los cráteres oceánicos en las pupilas de los ciervos, eso me ha ocurrido desde que tuve 7años, siempre quemé mis naves, por imposibles y le di mis argumentos a los pozos que me escupían piedras y mosquitos, perseguí lo que no me amaba y lo que se alejaba a la misma velocidad en la que yo abría el vino, desprecié a los que me amaron, me daban asco, una sensación de remordimiento y suciedad, un pudor de niñas pirómanas y aullidos de estrella.... es parte de la esdrujulidad de mi piano y la abrasión del promiscuo destino, nunca quise compensación para las felaciones de los poemas, no me gustaba que me besaran los hombres con los que me acosté, desviaba mi boca, me daba asco esa baba,  me hacía sentir sucia, hipócrita, ya no hay tierra, mi quebranto es mi canción de cuna, mis cuervos velan por mí cuando lloro la muerte del amor.
se ha vuelto a nublar el cielo... e hilachos de niebla, mojan resonancia de sal y pis de peces, dentro de un rato iré a nadar y a mojar mis huesos en esas metáforas sin tierra, creo que todavía tengo en la boca, ese hedor de sangre y agujeros, y todavía asaltan los pedruscales mi aprehensión de gaviotas, tengo la falda del revés,  aunque toda mi ropa y mis fosas, son reversibles y versátiles, y todas codician ser trituradas por la mar y los insectos, no me resignaré ni a la belleza ni a los orgasmos del drama, no comulgaré con los terrestres, soy mejor persona entre los animales, mi nombre se perdió para siempre y sólo el aliento de un lobo lo escarba en la nieve, aquel sueño fue herido de muerte y de vejez, por tus metales y sentí ensangrentarse en mi corazón un corazón de benceno y brechas, ¡no es para tanto! es parte del gozo del anacoluto y el dadá, es parte del humor negro del sabañón de estrella y tequila, hoy me duele, pero dejará de hacerlo, se irá con cualquier fantoche que me conmueva un poema o un salto al vacío
ese fado
de carcoma y aguardiente
sólo los perros se pondrán encima
y marcaremos el terreno
con el speed y la supuración de brechas enamoradas

soy una mujer de cristal en continuo derretimiento
el corazón que tuve una vez, se lo di de comer una noche borracha a mi espantapájaros
y saltaron los piojos de los poemas y ahora los cuelgo de los nudos de mi pelo, como caracolas y lunas

aposté por ti la última patria de un teatro
y perdí
y devoraste mi literatura y mi carne
en versículos de cera y verdad de cucarachas

amé en ti, los agujeros
y todos fueron desamados
y convertidos en crisálida y pis de lobo

te di mi historia y cayó en tu jugo gástrico y la devoró Kafka masturbándose entre las fosas y el espectro de Kafka afilando los molinillos y los tenedores

no quedan restos de mi memoria, ni en tu piel ni en tu fango

todo aquello fue destruido

y en su hoguera se alzaron los pájaros volcánicos e imposibles

ahora habito con las serpientes púrpuras
y suelto mis cuerdas y las ato a la mar y a su anarquía
al menos ahora
puedo acariciar esa muerte
y bajar sus bragas con los dedos de mis pies
y con la calada de hachís sobre el tabernario fraudulento

ahora ya se acabó
el cupo de poemas
y de masturbatorias de fe parasitaria y obsesa
sobre el abismo y el fango

ahí ya no hay nada
nunca lo hubo pero ahora lo sé
porque te dignaste a no amarme sonoramente
y no como lo hiciste durante esos dos años con la cobardía burguesa y las antenas de las cucarachas, no manchando ni con sangre ni con basura, la verdad, la verdad de la sangre y de la basura
cantan los pájaros
mi amor se va
sin haber llegado nunca
se va con los vendedores de cobre
y con la transacción de los espantapáros
es una onomatopeya
que mezcla el sonido de una máquina de escribir y una pala partiendo el hielo
en el erupto de un buitre y con la mar de fondo, frotando dos piedras, par dar de comer fuego a la muerte

me duele la tripa
porque está muriendo un caballito de mar
y el pobre no tuvo nombre
ni nunca su mamá lo quiso

me duele lo umbilical
porque está agonizando un poema
despertando al mito y a la guillotina en la plaza
y sólo los vagabundos gobernarán el cielo
ya no te diré nada, ya nunca más te enviaré mis poemas, ya ni siquiera te devolveré el grito ni el sepulto de tu última carta, ni te escupiré pájaros ni barras americanas ni agujeritos ni estiércol ni mis mil y una estupideces de LSD y muertas-vivientes en celo de maldiciones y vacíos, ya no le daré cuerda a tu ausencia, ni vómito, ni escupitajos de sangre,  me jodió las zonas en las que me trataste con ternura entre los metales, me supo a garrapata, me supo a piedras olvidadas del Leteo benevolentes con su cobardía, me llenó de sangre y de basura.. lo salvaje no es burgués, lo qué, no cuida de lavarse las manos y dejar un vómito de misericordia y putas flores de plástico, soporto mejor el mármol y el amor abandonado de los cuchillos, cuando me dijiste "mare" me clavaste lo insulso de una muerte y sentí retorcerse en mi tripa la descomposición de todos los pájaros, cuando me aleccionaste sobre el olvido y usaste ese verbo antipersonal, cuando querías decir otra cosa, sentí hacerse añicos la dignidad de un sueño
en un rato iré a nadar y cruzar mis queridas muertas embalsamadas en aceite y coñac, de mi hueco al hueco del cielo, el principio es un agujero, nunca un poema, el lenguaje nació del agujero, para mover de sitio los insaciables agujeros que al cantarlos en la voz, están llenos de podredumbre y eternidad, culquier palabra es un agujero, que trata de buscar amistad y sentido, en otro agujero, pero todo es de las cochinillas de mar, mi amor siempre fue un agujero, como mi escritorio y mi horizonte, mi lágrima fue un agujero incapaz de conmover ni a tu cuchillo ni a tu tumba, todo en mí han sido agujeros y agujero mi G y mi pistola, he amado a agujeros, he enterrado agujeros en agujeros y la carcoma se meó de risa sobre la pulcritud de los enterradores y la burguesía de tus gusanos
sólo me han amado los perros, sólo ellos vinieron conmigo cuando el cielo era esperma de cucaracha y canciones despedazas, sólo pude sujetarme a sus ojos, nunca a otro ser humano, nunca a la gangrena de un dios, tampoco a lo que amé, a no ser que ese amor fuera benceno y pis de bestias, ahí ya no hay corazón, ahí hay costras de poemas que no sobrevivieron y el aullido de mi avasallada buscando la nana de las serpientes, ahí ya no queda mi cuerpo, ni mi lágrima, ni mi niña hace agujeros en la tierra ni percute cerillas ni insectos, ahí ya no está mi sangre, está su sombra en la taxidermia de un pájaro de helio y de muertos
ha entrado una perra a la cabaña y está echada a mi lado, y siento que sus ojos curan mi quebranto y que se rien pulgas entre el vacío de mi corazón y el cielo que no acabará de romperse sobre mi cabeza, yo me hice esa herida y la obsesión de mi amor por amar lo que no existe, yo me escarbé lunáticamente una luna de muertos y de ausencia, mi voluntad perpetró ese vals de muertos-vivientes y corazones devorados por ciervos y lobos... será ésta mi última tristeza, ya no hay más carne ahí para clavar el cuchillo ni para dar de comer a los gusanos
se ha puesto el cielo azul, me duele la tripa, debe ser un agujero negro que viene a estornudar y hablarme de los pájaros que ya no son pájaros ni cadáveres de pájaros, ni son su ausencia ni su autopsia, me dolió por eso se pone a la defensiva mi esqueleto y mi enana blanca, por eso la luna desmenuza bosques de fantasmas y de gritos sin cuerdas vocales, me dolió como la materia prima de un poema de prostíbulos y sepelios, y la única flor, que nunca fue flor ni siquiera un cadáver, me dolió porque te amaba y te amaba porque me inyecté la droga de un imposible y un teatro de impostores, me dolió porque tuve que matar, a esa canción, en mi yugular y en mi espanto, en mi vacío y en el desarrapo, soy una olvidada, el fracaso en es el carmín y el champán, no perteneceré a la pertenencia, ni siquiera a la resonancia y la única reciprocridad es una metáfora que se estrangula en mi sed y en mi gozo, me heriste porque te amaba, si me hubieras sido un violín de estiércol, un enterrador o un vómito de amanitas, si me hubieras sido lo que me eres, sin la obsesión de un sueño imposible, serías una copa sucia, abandonanda en un banco, con restos de sangre y whisky, y no lloraría mi muerte y sólo cruzaría silbando un blues y un adiós nos espera la belleza.
la mar, sólo la mar, rozando esas páginas, triturando un sueño y abarcándolo en mis piernas como saliva de pájaro y licor de muerte y avalanchando, sólo estuve ella ahí, lo otro fue la dialéctica de la cobardía de los gusanos pensando en el mercado de las carnicerías o en el rendimiento de los cadáveres, sólo ella, como horizonte y como principio, como llegada y como réquiem, como amor.. tal vez busqué mucho tiempo la resonancia del amor en tus tumbas y no lo encontré porque allí sólo vivían demacradas liendres de la literatura y la mentira, allí nunca entró mi esqueleto, ni mi hoguera, allí no roncó mi muerte, ni rió Léolo, nunca calmaste a mi pasión ni a mi suicidio, te destiné más de 1000 poemas y sólo eras una pila de rocas y de agujeros que no volvió cerilla, ni canción, ni cianuro, yo soy la responsable, tú sólo eras un vendedor de humo que apropié a mis poemas, tú sólo eras una muerte que masturbé en la mía, tal vez dejé morir en tu infierno a una de las mías y me dejé acuchillar la pestilente esperanza en tu vacío y en tu desierto, en la noche que jamás me amó ni me quiso conocer, yo soy la única culpable de la dialéctica de las amanitas y el pescado podrido
oigo ese carro de combate
formado por urdes y pólen
por espectros de vencejo y golpes de mar
volviéndome a la brecha para defender un canto
con ese agujero inllenable de mi corazón
como mi barricada y mi fe sin destino

siempre he amado lo que no me ama

tal vez porque tengo asco al amor
y porque mi mundo siempre es otro que está a punto de morir
y que no quiere nada de la tierra

siempre he amado a lo que me da mármol y metales y no sabe nada del viento, nada de mí
a lo que jamás dará whisky a mis heridas ni plural a mi espanto, ni oirá como yo a los espantapájaros ni a las cochinillas de mar

he estado sola, del vacío de mis manos a los agujeros negros, poseyendo poemas que no existen y que nunca hacen eco en otros ojos, sola, obsesamente del semen de dios y del puñal del océano, he amado hasta la locura lo que no me rozó, lo que no dijo mi nombre, lo que nunca buscó ni mi noche ni mi vino ni mi horizonte

ahora busco a Berenice para ir a matar gatos y caminos que dijeron que eran caminos y por los que se arrastran los cobardes y los muertos, levantando fábricas, iglesias y edificios, comisarías y cementerios dónde los viejos trabajan a jornada completa el asco de haber nacido
he gastado mucho tiempo amando a muertos que ni siquiera son fieles al espanto, a un sueño estúpido que sólo existió en mí y en mis bolígrafos, en la evanescencia de mi soledad sobre la codicia de mis daturas, y nunca ahí afuera, sin resonancia, sin vuelta, sin réquiem que lo agote, ni cianuro que lo triture y abarque, sin verbo que lo mueva de sitio ni le otorgue un destino ni una muerte, he amado obsesamente algo que no existió y que no me amó, sólo yo lo vi, sólo en mí hizo infinito y también fui yo la única que lloró en su cadáver...
hoy la mar está muy bella, ya me queda poco tiempo acá, tengo algo temor de volver al interior, de volver al regazo de helio de mis espantapájaros, de alejarme de ella, aunque tiene que ser así, he de cuidar del abuelo, cuando el abuelo se muera, me iré para siempre, me iré y ya no me quedaré en ningún sitio
en septiembre tal vez pueda volver al camping.. anoche tardé mucho en dormir, estaba mojada y tenía frío, siempre se me queda mucho rato el agua de la mar, tal vez es mi hueso el que la supura, no me amas, es simple, compartimos una X. metafórica y nunca escuchamos la misma canción ni corrió la misma pasión por las venas, no fue recíproco ni el quebranto ni el sueño, creo que ni siquiera me entendiste, aunque yo creyera que eras la única persona que interpretaba mis ojos, eso era parte de la perversión de la amanita y no de la verdad, la verdad siempre estuvo del lado de los vendedores de cobre que robaban a las multinacionales o al asqueroso estado, nunca fue nuestra, y el nosotrxs, era pis de lobo y humor negro de estiércol y flores malditas, no era algo comprobable ni siquiera compartible, al menos ayer sentí un cierto cuchillo, que era el ansia de mis poemas y de mis fangos, ahora encima de las mesas, la sidra es verde y puedo comer gorriones y escupir el hueso en el eco de la nada y volver apretada al amor de la carcoma y calarme en la mar junto a los peces
soñé que éramos unos animales, una mezcla entre humanos y corzos y lobos,  y buscábamos hierbas para purgarnos, vivíamos salvajes y libres, desnudos y en la intemperie... era feliz en mi sueño, me dijiste que fue un error y que no puedes ofrecerme nada que ya no tenga y, y ocurrió algo con el poema, te rompiste en mil cachos de la pertenencia del hachís y de mi retórica, y me di cuenta, que todos los gritos y papeles que por ti, ya no tienen plural, nunca lo tuvieron, aquel sueño que quise conservar, sólo se alimenta de un cadáver que ni siquiera te reconoce ni podría ya nunca,  si me hubieras escrito algo así hace un par de años, hubiera sido más fácil el rito de la descomposición y la literatura no se hubiera obsesionado con los gusanos, si te hubieras dignado a expresar la verdad, Léolo ya se hubiera largado debajo del río en busca de cocodrilos de opio hace mucho ya

hay niebla sobre la mar... y los árboles parecen brotar huesos resquebrejados de golondrina, estoy un poco ebria y cansada, me siento sucia de coágulos equivocados de versos, distinta y flotante, de algo que no me llamará, a la vez que una extraña calma de las partes negras de los pinos y de olor a pescado y a roca de mar, quiero dormir, quiero guarecerme en la oscuridad y hablar con algo que arda, con algo que cierre los párpados, abandonándome en la mar
ya no le voy a dar más vueltas
lo dejo entrar y salir, entrar y salir
ya se pudrirá solo, ya se cambiará por un puercoespín o una gota de vino, ya se hará poesía y nada, como todo lo que me toca, como lo que me ama y lo que me odia, como lo que busco, como lo que soy capaz y su saca de teatros e imposturas
los tratos siempre fueron con fantasmas y con pis de bruja, ¡no ha cambiado nada! la luna fada ese cuento obtuso y mutante, como cada vez, tal vez es cierto, que soy algo más pobre y las heridas ya no se disimulan con dialéctica pero tampoco lo son con la verdad, todo son orgasmos y tormentos de poemas y distancias
todavía tengo sangre reseca en las narices, sangraba en la mar y también cuando estaba sentada en la arena y la sangre cayó por mi piel y sentí cierta alegría en su tinte de socavón y pigmento de huesos que sólo los pájaros alfabetizan, todavía tengo que reponerme de la danza de esos gusanos y agujeros, al menos he perdido definitiva e incluyendo mis delirios, esa fe, al menos sentí la piedra bordear en mis labios, el desierto y la nada, pero la nada de retrete y de hollín y de vómito y da igual cuántos raspes, no hay carne fresca, ni pasión, ni siquiera un muerto comestible, es un avance para mi murciélaga, aunque me haya hecho daño, al menos sé que hay piedras, antes y después, puedo tocarlas, puedo moverlas de sitio y otras se pondrán encima, al menos es una verdad, aunque sea pestilente, aunque no sepa bailar rock ni salvar a ningún poema
cuando te leí, sentí un vértigo, sentí que se movían de sitio las montañas y que se abrían todas las fosas de la tierra, para cerrar en mis labios las rosas de polvo, no hablo con nadie de eso, el poema lo habla con la muerte y con los espantapájaros, ya no hay confesores, no hay puntos de apoyo que no se lasciven en el temblor del vino y del teatro,  sentí que me comian los cocodrilos, la forma de pez de mi nube y que ordeñaban los agujeros negros, los brotes de mi tiza y de mi blues y eran depredadores todos los lenguajes, del escanciado de distancias de los perros en celo de empiojar contra la tierra barcos en llamas
sentí que mis brazos daban vueltas de tornillo, alrededor de la muerte, y me sentí abierta de ojos a hueso, por la primera lágrima y el primer aullido, luego pensé que ésta sería la última tristeza entre nosotros, ese nosotros que no puede incluirte, ni tomarte, ni enterrarte, esa retórica de vino y pan mojado en cadáveres, y del agujero a la boca, o al bocajarro del enamorada fracaso de los posesos
tengo frío, me he cambiado la ropa,  estaba empapada, como esos cuadernos, escarbando la tierra de tu olvido, me han invitado a salir, pero hoy sólo estoy para nadie, bebo aquí un trago y les he dicho que si se pasan de whiskys si que me uniré a ellos, luego, cuando saque las toxinas de algunas metáforas, me siento rota del equilibrismo de mis muñecas de cera y gasolina, entre las tijeras de las canciones digeridas por el atraco a la farmacia y me llevo tu nombre como cola de pegar y bolsa de basura reversible, siento un réquiem distinto en la vagina de los réquiems, tengo que evitar caer ahí abajo, es mejor que me meta en los maullidos y tome la resina y la sal como anti-retorno, tal vez esperaba un amor, aunque todo fueran calaveras o no lo sé, una vehemencia del coñac en los velatorios, pero fue lo arrancado, sin canción, lo marmóreo, lo que hace siempre el tiempo de través a las cloacas de la belleza y el olvido, tal vez la fe que no supe matar, se desplomó en ese cuchillo y retorció pájaros de humo en mi vientre y cielos descompuestos en violines de alambre y perversión, tal vez el amor que no me agotaron los sepultos, se ensangrentó en tu voz con espinas y urdes y desiertos
vendrán otras canciones, más despedazadas del quizás que percutió los martillos, tal vez todavía estoy áspera y sucia, de esos pedruscales y lija de amor, para el parapente del sujeto ahorcado, todavía tengo que cavar fosas para las carcajadas de esos payasos en tus huesos y me duele irracionalmente la luna que murió en el fondo del lago y afilando los cuchillos lejos de la tierra, usándote mercenaria y teatralmente, del suspiro del metal y la grieta de las fogatas, hacía mucho que no lloraba de esa forma de hoy en tus gusanos y creo que todavía tengo que sacarme las chinches del mechero de las flores, siento que rebosa la entropía de la cabaña, se apilan cervezas, conchas y caracolas, puñados de arena y papeles que nunca dirán nada
llego ahora a la caseta, me dio éxtasis nadar, yo sola en la playa, bajo la lluvia y el viento, la mar plegaba la superficie,  a patadas con el viento y hacía una textura enamorada y abandonada a la vez que ese destierro me penetraba el whisky y la noche, grité y rei, mientras me elevaba la ola y se sentía esa tormenta y abismo, olvidé mi tristeza, olvidé tus muertos, estuve mucho rato, tenía miedo de pisar la orilla, tenía vértigo de salir del agua, y al caer la lluvia encima y abrir mi boca y sentir el agua dulce, escuché también el vals de los descordados, amarme inútil y abrasivamente, luego empecé a sangrar por las narices e imaginé que esa sangre tenía qué ver contigo, con ese nunca más que tu cuervo metió en mi cama y en mi tumba y que esa era parte de mi caligrafía y me sumergí sangrando en el agua, luego escupí agua de mar contra el viento y sentí alegría al caer ella en mi cara, nadé con violencia, con desesperación y con la reciprocridad de las plegarias y el aguardiente
tu crueldad y los lirios en llamas de esa cuneta y agujero de carcoma en la urdimbre del después.. ese abismo que dio vuelta de campana en el doblar de un olvido y sus bastardos, me llora ese amor, como el ocaso despiana los teclados del blues y la heroina, ese amor que esculpe fantoche y cartón y yodo y patadas y caidas y todas la no patrias que acurruco en tu cadáver para enclavar allí mis barcos, voy a ir a la playa, aunque llueva y sea violento el viento y el horizonte, necesito correr, lejos de ti, los cuadernos perdidos, tal vez llorar con los ojos de la gaviota y romper las paredes dentro del agua, muy lejos, muy lejos.
todavía quiebra esa amapola y llora su camino de polvo en el vacío de mis manos, todavía esa lágrima de marfil me penetra desde el sol y huye dando golpes entre mis costillas. cuando venía por el bosque cayó una rama gruesa a un palmo de mi cabeza y pensé en ti y en la quimera, en la retórica del recuerdo y el fantoche del olvido, lo que más me hirió de tu mensaje tal vez fue ese "cuídate" con el que te despediste, que me supo a convencionalismo de mercados y estaciones partidas de tren, que me supo a engaño y a corazas de medusa, a destrucción y al suicidio de los versos, que me supo, a la ausencia de nuestra intimidad y a su absoluta degradación, sentí que se llenó de agujeros mi pasión y que mordieron las serpientes mis cajitas musicales, sentí un vértigo inverso del quebranto de la rosa y algo que de forma innegociable apostó por la muerte y mancilló los poemas, aunque amé algo ahí, algo de tu voz de barro y metileno y de esa lluvia de coñac sin sombra que dé vuelta a la llave, tal vez sentí una ebriedad infinita, en el tinte de mi sangre sobre los pentagramas devorados, tal vez no había oido el grito de tu distancia y noche, aunque imaginara la descomposición y ese macabro vudú de estrellas y al sentir tu cuchillo dio vueltas en mí, carruseles de nihilismo y piedras, y nació para morirse otra vez aquella mujer perdida de mi sombra
he cogido un poco de frío, porque estuve mojada bastante rato, ahora me he abierto unas cervezas, pero no quiero embriagarme como ayer, me hace daño a veces para la canción pasarme de agujeros y derrotas, busco a mi cuervo, rezo por mi cuervo, por ese cachorro de cuervo que está aprendiendo ahora a hablar con la nieve y a estornudar lirios, ya sabía que estaba abierta esa fosa, sin fantoches para la sangre en los labios, ya estaba del todo perdido y sin embargo, la rareza del opio mojaba sus patas, en un aullido de blues y quizás de benceno, tal vez todavía soñaba otra mariposa muerta en la frente, y escurriendo en tu cama, otra clase de canción o algo que velara por los barcos de metal y sangre, pero es esa llama que consume el océano
ahora hace frío, sopla el viento y crujen los árboles, la mar está llena de niebla, como si lloviera del fondo de la mar a los poemas muertos, creo que ahora al menos, tengo el surco de una fosa, tengo la saliva de Calígula, para apretar los gorriones, tengo la certeza de que no me amas y de que aquello, sólo fue un estúpida metáfora para ti, excluyente y dialéctica, teatral y absurda que nunca convenció a tu insomnio ni dejó marcas en tu piel ni en tu muerte,  ahora al menos, reconozco tu cadáver entre los tilos.. y ya no se queda ahí, ni mi puta ni mi tiradora de cartas, eso era lo que quería mi noche, necesitaba ese tipo de daño, para dar vuelta a la prosa y al vino, necesitaba una verdad aunque fuera de cicuta, tal vez lloró mi sueño y aquella mujer de arena perdida en las procesionarias, pero tienes razón no eres tú, nunca has sido tú ni yo, siempre fue ayahuasca y la perversión del imposible y el poema... lo que fue real para mí e infinito, también fue devorado por la poesía, y dejó de distinguirse hace mucho ya, la noche y la paloma, la literatura y los cementerios, ha empezado a llover, vino una mujer a hablarme de sus gatos, un bella mujer con alma de india, y tuve que ocultarme para no llorar delante de sus ojos, la idea de la lluvia que me traía su voz, me senti com una urraca dando saltos, llena de corazas de algas y salitre, me sentí a punto de evaporarme y convertirme en una hoja de árbol
llego ahora a la cabaña, unas extrañas horas, hoy te leí después de más de un año sin saber, y se crepitó debajo de mis ojos un huracán y luego en tu voz, un desierto y trompetas de opio y nada, algo que me hundió un cuchillo, como si cayera de pronto 2500km al picado de un poema y lloré, como si la taxidermia de las amapolas me moviera de sitio el hueso y el olvido... y flotaba, kamikace y sin destino, con esa hoguera en mis venas y en mi sepulto, frágil, como si sólo los peces... y una abrasión de no sé qué esencia acorazada en las brechas de datura, no me recompuse, hasta que no entré la mar, al principio tenía frío y miedo de la mar, luego dentro de ella, sentí la fortaleza y amé tu crueldad, sentí crujir un tiempo y un motivo más allá, había mucho viento y la superfecie de la mar, era como una combustión que se hizo recíproca dentro de mí, me dijiste que yo me había apropiado de un par de nombres y que míos son pero, y le dije a la mar que ojalá fueran míos, que ojalá fuera verdad, pero que era otra cosa, siempre el siguiente paso de la evanescencia... nadé más adentro que de costumbre, como si la muerte me follara y sentí mi soledad como un carro de combate y una gaviota, aunque todavía tenía fiebre, aunque todavía aullaba la tristeza de los astronautas suicidas y supe que nunca iba a escribirte, ni siquiera para tratar de quitarte las razones, porque son también las mías y no llegarán a ningún sitio ni nadie preguntará por ellas, sentí tristeza en que responsabilizaras a todo lo qué que es nada ya, a mi poesía, como si nunca hubiera sido cierto para ti, como si nunca me hubieras amado ni a, y saber que huías de todo aquello y que tal vez ni siquiera te causó un esfuerzo porque no estuvo en tu sangre nunca y que ya no está ni en tus cunetas ni en tus fangos ni en ningún blues, sentí el benceno y a mi cuervo llevándome, sentí al amor que aún, quebrarse por whisky y muerte, pero necesitaba tu cuchillo, mi poesía y mis perros lo querían.... luego llegué a un sitio que se llama "río negro" por azar, por desviación de la ruta... y seguí una senda bellisima, entre árboles y el río, había libélulas azules que me hicieron amar todas las ausencias, me parecía un lugar del mundo de Alicia, me sentía una ardilla, un gusano y un ave, me sentí feliz, de algo que no existió nunca, y el camino acababa en unas rocas y para seguir a la playa había que meterse por el río... y yo fui descalza, pero había rocas afiladas y tropecé y caí, y eso me causó alegría, la alegría del agua, mojarme toda la ropa y ya dejarme chapotear, había muiles y lo que parecían lubinas, los muiles no se espantaban de mí, y uno me rozó el pie y senti un amor y un sueño, en esos bellos animales...  luego la playa se extendía hacia la izquierda y había allá una familia que debió llegar por otra carretera, no me gustan las familias, no me gustan los niños que están rodeados por los viejos, creo que la familia es una aberración para el amor y la anarquía, croe que los viejos intoxican y manchan a los niñxs, aunque no pensé mucho en eso, me quité toda la ropa y me bañé en la desembocadura, feliz y abandonada, el fondo era casi pantanoso, y sentí el agua muy profunda y una canción desgarrada ebulliendo en la belleza y en el olvido...  también me sentí a solas con el infinito, horfandada, más animal que persona, más materia inerte, que portadora de una historia....
ahora me marcho a la mar
con mi lágrima de sidra y mi pajarraco en el agujero del corazón
a cambiar de acera el tango y la sonrisa del afilador
a ir sola 300km de mi pie a mi otro pie
y darle mis hijos y a la mar y a sus depredadores
y darle los amantes, a los cangrejos y a las piedras
y tomar de ella, la letra del mañana, y el último poema

he cogido una toalla y una herida ingrávida
para coagular mar adentro
donde no necesito haber nacido

he sacado con mi muerte una canción del detrás de las palabras y las fechas
para agujerearme en el alma, cuando sólo exista el salitre y las gaviotas

la busco a ella
en la inmemoria que me clavan los cipreses

quiero zambullirme y nadar
como si fuera a morir allí
como si existiera el olvido
sé que aunque
no me amarás nunca
aunque tu poema se mate por

yo no soy esa clase de persona

a mi sólo me aman los perros y ciertas grietas de mar

sólo me ama lo que no existe
lo que suicida su nombre y su futuro
lo metamorfo y lo harapiento que vesicula a la luna y a los andrajos oceánicos en ebullición

siempre busco el amor
cierta clase de amor utópico y escarabajiano
no me canso en buscarlo
aunque sé que no lo encontraré

sólo un pi de un orgasmo
marchándose con el cuchillo de los avasallados
y una piedra contra un carro de combate

sé que no me amabas
a mi nadie me ama
tal vez amabas un poema
un poco del licor del teatro
la resonancia de tu espejo en el opio y en la tumba
y la dialéctica de los mecheros y el infinito

yo sí te amé
tal vez por eso mismo
y por la carcajada de la tragedia y la literatura
hoy es viernes y hay más gente por aquí, aunque a veces logro ver a la gente como postes de la luz cubiertos por hiedra y se me aman los caminos que se mataron en las brechas lingüísticas, tal vez no he perdonado a tu cadáver que no compartiera con mi tripa la tripa de los gusanos, recuerdo cuando le dije a mamá que creía que el mejor método de enterramiento y su amor, era que cuando se muriera la abuela, la cocinaramos y nos la comiéramos, que así, el sueño se nos quedaría en lo umbilical y podríamos hablar de tú a tú con la nada, ella se escandalizó y me miró raro y dijo que no dijera locuras, yo lloraba conejos de fuego, yo no mentía.
a veces tengo la sensación de que los otrxs no se fían de mí, tal vez el mismo anacoluto de la hoguera y Marte, sale y entra de mi piel y se comparte en la retaguardia y en la risa del afilador, por eso siempre estoy sola y un perro-guía fada el blues y lo eyacula, hoy tengo ganas de llorar así que tendré que comer cabezas de polilla y encontrar a las cochinillas de mar, embadurnarme con las algas descompuestas y hacer un agujero en la arena de la playa y escupir allí, pienso mucho en Berenice, busco su voz, busco su odio, imagino sus ojos y el vacío de sus manos, sueño su complicidad, codicio su presencia, e imagino que la susurro al oido que debe ir a matar a Cristian y que con su sangre levantaremos palacios y pájaros imbatibles
abrocharme la madreselva en mi bolsillo roto
quisiera ser como un ciervo pastando la indiferencia de las montañas
desplegar mi abandono y mi pobreza y que me devoren las palomas y la mar

a veces tengo ganas de llorar y son las mismas ganas de mearme de la risa en el océano
o de estallarme en tu corazón en forma de espejo roto

no me alcanza a mucho mi utopía de la mística
mis credos se cambian de argumento cada vez
y sólo saben poseer una fe harapienta y suicida

aunque a veces los sapos ayudan y me aprietan una estrella

no suelo dejarme llorar
porque sino me comen las chinches
y me tragan los pozos y los cielos
y desaparezco en una caida interminable

nunca he llorado borracha
a excepción de una vez por Allende y lo que pasó en la Moneda

cuando estoy borracha
me vuelvo un tubérculo de helio
y se me pega el sudor de diógenes

pero tampoco me emborracho como antes
he cambiado los bares por las playas vacías
y por los agujeros de un cuaderno

la humanidad no se aprieta en mí
no me da cuerda ni tijera
me es extraña y distante

a excepción del baile con los locos
y la infidelidad de mi amapola
tú pensabas mucho en el suicidio, tal vez por eso me amaste, por eso accediste a la hidra y alucinación de la obra y sus ruinas, a veces también pienso en tu suicidio, cuando me duele la belleza de las gaviotas, y pienso en el mío, en la abrasión de tus ojos o ese Sueño, que es indemostrable, mutante y perdido, que pervive como el humo y como lo que no existe, no se puede vencer a lo que no existe, no se puede regresar de allí, no se puedee acabar su canción, durante mucho tiempo pensé que mi destino era algún tipo de suicidio, cuando estuviera furiosamente feliz de haber follado con la luna, ahora no sé casi nada, veo cráteres escanciando mis huesos y mi olvido, nada me ofrece un enunciado ni una casa, nada sosiega mi sed ni mi fuego ni la muerte de mi fuego, soy como un interrogante reversible y maleable, a veces me abraza la mar y me sostengo en el salto al vacío, a veces lo hace la ausencia y caigo en lienzos y aguarrás y creo que adquiero la clorofila de lo distante y ninguna otra cosa, a veces lloro como las tejas y el musgo encima y todavía amo, mientras todavía ame, no tendré que destruir el horizonte
me duele la espalda y he pensado que cuando empiece a envejecer me tiraré a la mar o a uno de sus paralelos, hay ciertos procesos que no quiero vivir y que prefiero que se los coman las alegorías,  quiero quedarme, en los dientes de las amapolas y que no me dé nada la experiencia ni el huerto
tengo un mechero que tiene un suave mecanismo, para saltar la llama,, tenía varios como éste hace unos años, lo recuerdo porque la abuela era los que quería y yo se los compraba cuando los veía, porque no era capaz, a encender los de piedra ni los otros... me da cierta nostalgia tenerlos ahora conmigo, el recuerdo de los muertos, a veces es carne viva de amar y puntos discontinuos de gaviota en los desfiladeros, me hubiera gustado oirte "ya no te quiero" o "todos los autobuses se han despeñado juntos a todos sus destinos" o "olvídame", aunque le doliera a mi luna, hubiera formado un escenario en tu tumba, algo a lo que asirme, algo que meter en la copa de vino y en el agujero del cielo,  pero ante el silencio estoy indefensa y la fiebre embiste sus relojes de amanita y descara y barriobaja, el poema y sus gusanos
a veces me pongo a la contra, en ciertas conversaciones,  hago una especie de ley de reducción anarquista, y aunque el tema que ellos hablen, lo haga con el intelectualismo del sexo de los ángeles y detalles históricos y antropológicos, meto la mecha de ruptura y vuelco la temática, me pasó ayer, cuando hago eso, siento que se enturbia el ambiente, que hay una especie de incomodidad, y suelo sentir, que mi razonamiento es marginado y descartado y entonces me pongo más hambrienta de derretirlo en la mesa y atraer al amor de los pajarracos, creo que a veces tengo alergia a las personas, y mi forma de pensar es una especie de electricidad vanidosa y pasional, no me interesa la construcción de las atmósferas cuando no se va a los orígenes del fuego, me da igual, su caracter delicado o culto, me da igual lo histórico y demostrable y su urdimbre, no concibo ninguna temática histórica, sin hablar del corrupto poder y los anarquistas que velaban la intemperie, me da igual cuando nació el destornillador ni lo que hacían las señoras con las cruces y qué orígen tiene ese pedrusco católico y cómo influenciaba en el insomnio y en las vaginas, desprecio la historia con todos sus lujos, detalles y calendarios, sino hablamos de la guillotina en la plaza..
ahora miraba hacia la mar y el bosque, y tuve una especie de alucinación de un limonero, que se superponía y se ocultaba entre el resto de árboles y la mar, me gusta tener esas alucinaciones, me conectan con algo en movimiento, que nunca tiene pasado ni futuro, y me aprieta la risa de Berenice en mi sepulto
recordé una zona del sueño, aparecía tu padre, tu padre al que nunca conocí, tenía unos pantalones azules, olía a canela y a mar a punto de morirse,  era tierno conmigo, aunque una muerte entre tú y yo, ya había determinado el fin de la literatura, él me hablaba de algo que yo desconocía, como si fuera un profesor, tenía el pelo cano y una sonrisa de nieve y montaña, pero no te recuerdo mucho a ti, como si tu olvido, creo que caminabas por un pasillo y a veces te veía, pero no nítidamente, sino como un expresionismo marmóreo
tal vez he recordado esa zona del sueño, a través de la ensoñación de los limoneros, tal vez tiene algo qué ver, en el tránsito de un poema y la amanita y la muerte
hoy voy a ir primero a la mar, a la playa nudista, con ese piano embargado en la suciedad de mis pies, desde que te moriste, tengo una soledad húmeda y perversa, en la destrucción de los poemas, sujetándome bolígrafos en los cubos de la basura y en las algas descompuestas, si te hubieras muerto porque te hubiera comido un tiburón o te cayera encima un tejado, sería mucho más alegre, el destierro y el abandono, si te hubiera contagiado un virus, o te hubieras ahorcado en un bicicleta colgada de un pajar, si los charcos te hubieran apuñalado 513 veces, la distancia con mi muerte, tendría algo qué hacer con los réquiem, pero te moriste de forma vulgar y estúpida, atropellada por anacolutos y vejez de hogueras, como caerse al jugo gástrico del buitre y sentir como se digieren los huesos, sin causa ni canción,
ha salido el sol y se ha despejado el cielo, los cielos de a costa da morte, son volubles y cambiantes, como si les sujetara, la evanescencia de un sagrado olvido o los fluidos de un antro que habló de los peces a través de los gritos abandonados de los que se iban.... tal vez me dueles en lo que no comprendo, en esos vasos que aullan un amor inclinado y suicida, o en la insistente ausencia de una mirada entre los bosques, tal vez ocurre porque amo la poesía, si amara los soldaditos de plomo y coleccionara botellines de cerveza, ya sólo serías la sombra de una ortensia dentro de un vencejo
ese desgarro
ocurre por horizonte y olvido
ese tipo de olvido que no agota sus cerillas ni sus destornilladores

¡el aullido de los párajos pinchado en tus ojos!
sacándote las pupilas en el suicidio de mis pinturas

luego esa ventisca de papeles demacrados
debajo de mis uñas, trepándose perros y fantoches

y vuelvo al engaño del poema
para cavar tu fosa
saciar el réquiem del vino y del hueco

las flores lascivan la ciudad muerta
atravesada desde mis dedos a tu espalda

no lo encontraré
sólo me taladrará su incesante despedida