HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO
voy a tratar de aprovechar al máximo mi tiempo aquí, la casa está hecha un desastre, tendré que tomar el desastre a favor, hay muchas cosas que perdimos, vale, mucho que dejamos romper mientras buscábamos a los cangrejos y nos equivocábamos con la sal todos los caminos, y azuzamos en naufragio como trapecistas locos y ahora acudimos a una despedida, igual de inocentes que al primer beso, yo no voy a reparar el tiempo, lo único que puedo hacer es poner música y bailar... hallar la atmósfera de la creación y el perdón de polillas, y abrazarme a esa soledad tajando la noche y dando vueltas las naranjas por la escalera y por el polvo, no volverá hoy el unicornio, pero todavía queda lumbre y ganas, todavía vive el rosal, todavía tenemos sueños escondidos y hoy no quiero llorar ni tener miedo del desvencijamiento de lo que me rodea, quiero ser su cacofonía, robar sus rostros de vapor y viajarlos en mi interior y en lo que anda..... en algún lugar tú respiras, en algún lugar das bocados de mazapán y opio a la luna... hoy no quiero estar triste.... me acurrucaré con los murciélagos morados y trataré de sincronizar el hueso y la guitarra...
llego ahora a casa, cuando la noche, y encuentro todo desmantelado, como si alguien se hubiera ido ensangrentando las escaleras y en el patio, no estaban los gatitos callejeros, aunque todavía había algo de comida, y había papeles y suciedad... y al entrar todo estaba patas arriba y la casa muy fría y tuve una sensación violenta, tal vez recordé ésta casa hace unos años cuando todo era distinto y sentí un naufragio, me puse a fregar los platos y también puse una lavadora, pero todavía todo está sombrío y desmantelado... como si la casa colgara de una despedida y un taladrante abandono que me causa algo de tristeza... siento que todo está muy sucio y que esa suciedad no se marcha con escobas ni estropajos, como si fuera mística y del éter, como si me mirara y me fuera desde un lugar etéreo e irreductible... dentro de un rato voy a tratar de recoger algo, ahora cedo en busca de la escritura y de la canción y es raro todavía lo que siento, aquí caída, tan lejos de ti, tan muerta la abuela, tan raro el cielo que dio vueltas de piel de manzana en tu lágrima de madera y carcoma... siento que mi casa no está, que se aleja y se rompe y que soy aquí su llanto de hiedra, su primitivo regazo muy dentro de la noche parpadeando en no sé qué largo olvido que trae tus ojos cuando todo se va
ahora ya me voy, con mi precario amor y puentes de paloma en la saliva de tus hogueras soñadas dentro de mis escombros y estoy contenta porque ya no te lloran los velorios ni mis murciélagos se pelean por probar tu sangre, y eres despensario de tango y de hachís en el vino de apuntador amnésico y yo soy el otro verano en las vías del tren buscando un cacho del mar entre las palabras y las lejanías y ahora ya de a calle, y hablaremos del tinte del ocaso y de los cajones desmantelados por la cigüeña, con mi esperanza tendida en un lapicero acabado y soñando nubes y avalanchas
tengo mucho que descansar y volver a mi harapienta y huérfana alegría, siento que llevo un siglo lejos de la luna y que me han adelantado todos los ciempiés... echo de menos tanto mis espantapájaros y la pólvora de estrella enloquecida y mandarlos todos a tomar por el culo y quedarme a maullar con los gatos mi alegría sin país y sin futuro.... beberé vino y haré que los perros están conmigo enseñándome un vals... quiero ver las montañas, quiero volver a mi casa, aunque tenga cientos de fantasmas espantadizos llorando bajo el naranjo.... quiero disfrazarme, pintarme de colores la piel y secarme al sol de febrero y al aviador loco de tus asaltos y tus ausencias.... ahora en media me voy, antes tengo que recoger mis cosas.... celebrar en los bares trashumantes con X. mi renacida alegría y retorno de la fe en el embudo de los diarios quemados...... aunque no crea en dios, necesito saber que dios está de mi lado y me sopla y me acerca el vino y me abre las puertas y me acaricia arañas
dentro de media hora, me iré al hospital, con el gatito, con mi mochila, con mi sueño de la nieve, saber que estoy de paso y que volveré a mi libre irracionalidad movida en pentagramas de vapor y de sal, me hace más bonito y leve, hoy el día... no recordar ni la muerte ni el asfalto, y amar otra vez como cuando era niña, todo lo que no sabía entender con las palabras... recuerdo con alegría cuando nos manchábamos los morros y los dedos con moras y nos pinchábamos en sus espinas y yo siempre quería la mora más morada, la que quedaba dónde no llegaba de pie, la que tenía que herirme para comerla
llego ahora a casa... de un rato algo estresante, de aquí para allá, he llamado a los de timofónica porque me tenían que enviar un código para comprar barato un teléfono para darle a mi madre y me he puesto de mal humor,  me han querido vender no sé qué para la televisión, les he dicho que yo no  veo la tele y me han dicho "eso es porque no encuentras la televisión que necesitas y nosotros te la podemos dar" le he dicho "es porque la tv es alienante y ando en otras historias, eso nos vuelve aún más idiotas de lo que ya somos" y luego me ha querido vender no sé qué y yo "ya he oido que me llegó el sms del código, sólo quería eso" y al otro lado blablabla y ahora te vamos a llamar para ver si estás satisfecha y yo "yo siempre cuelgo cuando me llamáis" y ella blablabla y he colgado, y me hermano me ha dicho "eres una ordinaria, la has colgado cuando estaba hablando, ¿no ves que sólo es una obrera?" y yo "joder pero es que trabaja para una gran mierda y quiere venderme una gran mierda" y hemos discutido sobre eso y le he dicho "éste es un mundo hostil y en guerra y si vas de amable te cuelgan la soga y te atan al dni y te venden miles de cosas que tú no quieres ni oir".... luego he tenido que comprar para subsistir estos cuatro días en el pueblo, y he gastado 12euros, para cocinar ensalada con garbanzos y guisantes y café y cervezas, un poco de fruta, huevos.. allí debe de haber patatas y aceite... luego he ido a otras historias, de a prisa y no nos da tiempo a buscar vida en los charcos ni a mirar los ojos que nos miran... ahora pongo un poco de música, bebo una cerveza, desoigo tus mapas y tus preguntas.. 
estoy emocionada y contenta de volver a las montañas y de sentir que todo se mueve y que por fin, me llegaré al silencio.. quiero experimentar con vidios y otros tonos en la voz... atreverme a soltar otra música y a gurjitarme y musicalizar la lágrima con helio, quiero volver a jugar y a mi isla, bailar, andar desnuda por la casa, travestirme con la cucaracha de Kafka y odiar a su familia y renunciar a ella... quiero jugar a que encuentro el camino y que mi intuición todavía funciona, quiero emborracharme como lo haría el anochecer entre las astas y los jabalíes...
a veces cuando empiezan las canciones, antes de que suenen las palabras, me hago nostalgia al pormayor quemando tu casa y tocando tu timbre para poseer tu bulimia y los fósforos ¡pero todo era literatura! y ninguno de los dos la que queríamos escribir... sirvió, una noche eterna con la 3ª persona sobornando marihuana a la vuelta de la esquina y de crucifixión sacamos rentabilidad al blues y a la botella y el axioma fue muchas mujeres con mi falda abotonada y maldecida entre tus dedos como mentira que no te hará más feliz
queríamos ser libres como el agua y como los volcanes
y nos topamos con la putrefacción del cielo en las oficinas y en las escuelas
nos dimos de bruces con ejércitos de cuadriláteros enfermando a la vida, y también a las nuestras, en asfalto y agujero y no les creímos y no tomamos sus mendrugos ni sus casas, ni su ley, ni su misericordia, ni su cobijo, ni sus trabajos, ni sus puestos sociales, ni su aprovación, ni su gloria, ni sus respetos, ni su RAE
y nos hicimos vagamundas y de nadie, del todo agujereadas por estrella y por vapor, como puercoespín en un puerto, como cerveza en tus labios, como la nada y la piedra y el niñx pirómanx
me abro una cerveza, me despreocupo y comulgo con aspas de molino y pájaros, un día tendrá que pasar algo bueno y tenemos a favor 7 años en los que no ocurrió nada... ya está desolada tu cajita de música dentro de la nieve y me voy, sin pena y sin gloria, a cabacear conejos en una calle de musgo y de vino... no da nada llorar, no da nada quejarse... en algún lugar la mar quema tus papeles y algo fascinante ocurre con las ruinas en el cartero borracho... no viviremos con miedo, viviremos como irracional colibrí horadando las paredes... ahí afuera no hay mucha felicidad, nada saludable, habito con los fantasmas del callejón despellejando corderos, pero no podrán quitarme mi entelequia de opio.. ya no vuelvo amor a ti para maldecir y cuando ya no nos une una maldición ya no nos une nada, no vuelvo para llorar, ni para echar de menos, no vuelvo como mil veces volví para hablar con los olivos, y por eso sé que ya nunca, que ya me voy, que vendrá el olvido... ahora son otros cuadernos los que empapan el soliloquio de la distancia y hay algo nuevo en lo que no hay en mis manos, palpo en las calles, las barcas carcomidas, sin equipaje, en un vagón que desempeñaba papel de exilio y a ese lugar le faltaba el amor, me travestí con tu cadáver el temblor del blues carcajeando la tragicomedia del existir.. y no lloré para mamar,  me tomé la libertad de ladrar perros en el vídrio
hoy será un día distinto, iré al hospital sólo hasta las 6 y luego llegaré al pueblo, tengo que hacer muchas cosas en la casa, hay un montón de ropa sucia y de desastres inmanifiestados al alud de urracas, llevaré conmigo al gato y a ese sueño de zarzamoras, tengo tantas ganas de ver a los montes, de espanzurrarme en el viento que no filtró el adiós de tus balcones y de introspectarme a la sal y al barro, y de curarme, aquí a veces me he oscurecido y llenado de calambres y de gritos, me apetece hacer videos,  caminar cerca del río, volver a tener fe en lo que no conozco y bailar y conectarme con la vida, con el Sueño, con las guitarras de las águilas y de las moscas.....
necesito descansar y desconectar de sus mundos,  sentirme con la sal y con los espantapájaros, apagar el interruptor y estar sólo en el bosque, olvidarme de que existen, y entregarme a esa otra manera de escribir y crear, me afecta como a todxs la atmósfera y también necesito la codicia del abstracto en la mía, llevo un mes fuera de mi hábitat, y estos cuatro días, me son como mar, tengo que cuidar de Alicia, tengo que volver a abrazar las zarzamoras... ayer le decía a X "sois unos depresivos, me dáis una sensación hostil y fea del mundo, como si fuera una drama, como si se fuera a destruir todo entre las ruinas" y les animé a vivir con otra actitud, como si el mundo fuera a acabarse y a exprimir el vino y el infinito y al ¿y qué? y al punk
"tengo el recuerdo del abandono" me digo en voz baja, mientras miro abstraida por la ventana, mientras recuerdo mis relaciones humanas del pasado... el recuerdo del abandono y la separación del éter, la violencia con el otrx o el olvido, me gustaría conocer a alguien como Kafka, yo soy un jeroglífico que siempre engaña y me engaña, y siento que mis sentimientos están muy debajo y oblicuos y nunca han conectado en el mundo real con nadie, a no ser con los animales, siempre elegí el camino de la huida a la estepa, para estremecer las palabras que fueron oxidadas en los mundos humanos, y a mi me gustan las personas, me gusta carcajearme ebria de barcos en lumbres compartidas y amar y sentir que somos motín y aquelarre, pero a la vez, siempre he sido atraida por el exilio y la fractura, para mi la utopía y la verdad, en el afecto con el otro, es la relación de la metáfora y de la liberada introspección,  sería, ser mi escritura radicalmente con el otrx,  tal vez, en mi época esquizofrénica me marginé con vanidad del sistema y creció fractálicamente dentro de mí, el fuego de lo solitario, y mi ser social, se enloqueció y se disfrazó y se supo siempre un teatro
hoy siento una luz distinta, porque me voy a ir y noto más leve el paisaje y esas circunstancias, ayer en el hospital al recoger la merienda al abuelo le llevaron su vaso de agua, y cuando la cena fui a pedir otro y me dijo la tipa "no creo que se lo hayan llevado, pero vete a pedirlo a no sé qué sitio" y en ese momento me dio igual, no escuché, estaba demasiado cansada, pero luego me di cuenta de que esa mujer daba por sentado que yo mentía y que eso es una forma de violencia y fui a buscarla para decírselo, para decirle que no nos hemos tragado el vaso y que qué interés cree que tengo yo en el puto vaso, pero ya no la encontré, ahí afuera constantemente hay violencia y ausencia de instrospección y de amor y de soledad libre, como no suelo tratar con gente y vivo en mi mundo, a veces una atmósfera de gas me aleja y me hago sombra, pero quiero empezar a estar más al acecho, del fondo de las palabras y de la reacción cuando éstas son hipócritas o violentas.... quiero estar más consciente, y aunque luego me vaya, aunque en el fondo no esté allí, no ser permisiva en las relaciones humanas
me despierto, soñaba con mi abuelo y algo más que no recuerdo... sé que estaba con una amiga de mi infancia en un sitio muy extraño, creo que éramos niñas y no sé qué de saltar por la ventana y mentir a su familia, era de noche, no recuerdo el núcleo del argumento del sueño, eso sólo era un pasaje,  también estaba la mar y unos objetos muy extraños que movíamos de sitio... era un sueño muy surrealista.... 
ahora trato de despertar, de conectar con el nuevo día, con las palabras que aún no conozco, hoy voy a volver al pueblo, creo que sobre las 7 de la tarde, a pasar sola allí unos días, y lo necesito mucho, volver a las montañas, volver a oir el silencio y a conectar con mi soledad y con la casa, tomar fuerzas y entrar en mis sentimientos, a veces noto que me vuelvo escarcha, que me da una desbandada de vientos y me vacío y me hago como la clorofila, son demasiados días en la ciudad, y en el pueblo soy más feliz, vuelvo a jugar y a esparcirme con collage y cantos, me calma profundamente el paisaje y esa resonancia del silencio y además estoy más conmigo y con los nadie
hoy pensé figurativamente, a través de sangre, allí, rodeada de silencio y de telones quemados, por eso me desgarré, se mezclaron demasiadas atmósferas llegadas desde el tuétano disparado y cruzaron en mí a toda velocidad supurando una canción curva de múltiple identidad y fin, y me entró el significado, como nitroglicerina y como pavor y llama.... ahora quieo apagar la luz y mover de sitio esos lugares... tratar de conectar con la sinergia y esa otra narrativa del agua
la fe que me queda es la de la soledad y la constante creación de atmósferas que más allá del mundo y de la hechura, hechicen el acto del abstracto y el poema, es trabajar y carcajear el desapego, a veces fantaseo con dejar de hablar con las personas, volverme muda, pero escribir y palparme en los árboles y en la sal, no me vale nada de lo que han dicho, hoy leí algunos párrafos del Osho Zen, y sentí al principio admiración y conexión, y luego desprecio y rabia, contra esa luminosidad entre las cloacas que son la tierra, contra ese salir impune y tener ojos de oro y de universo y me sentí señalada y sucia y me regocijé con mi suciedad y con mi imperfección, yo busco la felicidad, busco la catarsis, pero no busco la santidad, no busco el perfeccionamiento, me gustan algunos vicios, caigo en algunas enervantes grietas y me entristezco y me hago cristalización de un llanto de fuego y su ruina... y al leer sentí muchos fuegos provechosos y nutrientes del Zen y un sueño de caballos galopando en el valle, pero sé que habito un nudo y su angustia y su incandescencia, sé que estoy más abajo y que muchas guerras señalan en mi interior el quiebro de las palabras y la petrificación de ciertas luces dentro de la lluvia
llego a casa, de un día torcido y raro, al principio fue místico y navegante, pero a medida que pasaron las horas entre en una desmantelada erupción y ansia huérfana, con una música de ira y de olvido y algo triste que me lloró sacándome martillos por la boca y luego durmiéndome entre filos y aullares de ciudad en quiebra.... al llegar me he bañado y he lavado con jabón de manos algunas prendas y a mí, roncada otra vez por un sueño y un encuentro y algo desasosegada todavía por ese instinto de fuga que en la tarde me embriagó de lejanía, lejos de los poemas y vencida por no sé qué blues que ultrajó en mi interior a los nombres.. tuve muchos pensamientos francotirados y sin filtro, calambres y piedras al aire que rozaban detrás de las ventanas ruinas enervadas de un futuro y me acurruqué sobre esos puntos suspensivos del fuego, con una grieta en mi corazón.... y unas ganas extrañas de llorar, como de rabia y puñales, como de animales heridos, y sin sentimientos, sin una mano en mi mano, sin ninguna luz que me llamara.. aunque aguanté ese temporal vestida de cuarzo y tramontana, infinitamente cansada e insoportable de no aguantar las palabras, cuando ocurre eso las palabras mienten... ahora ya me encuentro mejor, con ese sueño de él, con un piano en la resonancia de la noche, con ganas de dormir y cubrirme con mis huecos y echarle saliva de oso y de estrella, echo de menos las montañas y la casa del pueblo, echo de menos mis espantapájaros
ahora ya cojo una cerveza y la meto en el bolsillo del abrigo, en mi bolsillo entran muchas cosas, es muy grande y agrietado de pinchos de puercoespín y meto el boli y el cuaderno y el mp3 y un velorio antagónico del alud de las flores y sin pena, dime que no me darás ningún motivo para llorar, sólo me darás tizas y perdigones y antes me darás la nada que un país en el que echar de menos a las cigüeñas y jugaré a que estamos en verano y vamos ligeros de ropa y de equipaje y de futuro, y sólo tenemos qué mirar a las gaviotas y ninguna otra que hacer en el mundo, ni a nadie ni gloria que servir..... y sostendrás los agujeros de mi corazón, como un canuto y me alentarás a tomar el vino y el tren, y no dirás nunca "ya es suficiente" ni dirás, tal vez sea malo, ni un error, ni inútil, sólo verás caballitos de mar en mi boca y en la tierra y me robarás todos los destinos y volaremos, hoy sí
me voy a ir dentro de unos minutos, otra vez al olvido otra vez al despunte y sacamonedas del agujero del cielo en la vejiga oxidada de los altares lloviéndonos salitre, con mi abrigo-colador y mi sed pecando en los bares la hipoteca de tu memoria, con una tinta morosa e insolvente, insistiendo canciones que las noches me robarán, pensando hacia dentro el éxtasis y el aullar de lobos, haciendo ejército con su sangre derramada, voy de mística y de cuidadora de las ruinas de la casa en las ubres de la luna, voy de segunda mano, sacramento que soñé un vez en su vida y desoyeron todas las fechas, cogeré el autobús, me gusta mucho soñar mirando por su ventana, pegando mi pegajosidad a los sueños de los desconocidos y creyéndome las ánimas del murciélago y del delfín, cautiva en un puño americano, con mis desvelos y andanzas, golpeados sobre la abstracción de la atmósfera y toda de calle y de olvido, soñando un amor que nunca vendrá... al mirar las piedras y las botas sucias y alzándome de musarañas el credo del océano... y aunque nadie toque mi puerta me gusta abrirla de par en par al absurdo y a sus trincheras y perderme primitivos deseos en el portazo que el viento rompe contra las ciudades y me gusta sentirme de otro planeta, mutando todo lo que me falta, en las cromáticas que la tiza y el cartón riflea en la pólvora del olvido

hay que elegir

ahora el silencio y morder de distancias, el vaciamiento, el temblor de la cerveza en tu máquina de coser y otra vez el exilio proletario de los pájaros en tus cuadernos despellejados sobre la sal y la quema de los mapas... cada poco siento al absurdo y a los arándanos de la lágrima de la cigüeña repartir dudas y puentes de nitroglicerina... y me invernalizo porque los osos afilan espadas en el libar de las abejas y las ausencias son fuego en el vacío de mis manos... y porque me falta la montaña y el lugar que amo...  y a veces me llega esa sensación de desencuentro mientras la guitarra está a remojo entre el vino y el sueño
siempre he ido sola, hacia el metamundo, hacia el procrear de tiburones en las flores del abismo y a veces me he sentido abandonada de mi Alicia, viuda y desterrada de su caricia y de su abrigo, arrojada al pantanoso desencuentro, pero siempre he estado allí, nunca pertenecí a ningún otro sitio, nunca acepté el eco ni la verdad del otro, porque mi ser fue oblicuo y desaparecido, mutante y manchado de dadá, no conocí el amor, ni la verdadera amistad, en el mundo palpable, porque nunca pude irme de los brazos del Fauno, y sólo en el lenguaje metafórico navegué y amé y dije tierra y mar,  como un ánima en el sistema social, como un exilio y bandoneón borracho y sucio,  con la herida del éter en mi nombre desde que tuve conciencia, y tuve que irme con los perros y con las esquívas estrellas y caminar sola, y sigo haciéndolo.... sólo en los poemas y con las criaturas que me llegaron y me hirieron irreductibles poemas... y con esa grieta de benceno en mi mano sobre otra mano, porque es la idea de mi mano en los lomos del ciervo, y nunca mi mano teniendo y nunca mi mano,  llegando

estoy acostumbrada a vivir en el destierro
de hecho me genera pavor salir de él, me enloquece, me vuelve gas y lluvia verde y olvido, y creo que sólo podría salir por un belicoso y sagrado amor, pero paradojicamente, cuando lo sentí así con K. se confabuló en mí el exilio con más violencia y vi más ciegos los carros de combate de mi soledad llorando en los cráneos de cordero

soy una estafa en el mundo de las personas, soy disfraz, soy ausencia, y creo que ya no hay retorno para mí, yo no crecí como crecieron otros, mi experiencia no fue, ni un instituto ni trabajo, ni amigos, ni luchas comunes, ni amor, como en otrxs, yo me fui mucho antes de empezar y me quedé pegada a la soledad de mi niñez como nitroglicerina
la tristeza hoy no es tristeza, son pelos púbicos de Juana de Arco, llamando al volcán, son serendipias del quizás que dejamos abrazados a las vacas cuando la tormenta anegó el paso y la despedida, no es mi drama, no es mi vencimiento ni me renuncia ni mi caida, es el fuego de una pasión, otra manera de abrazar a los naranjos e incendiar al cielo en las pupilas, no estoy triste ni por rencor ni por ausencia, es un máquina de escribir nubes en las grietas del desierto, algo que me une a mí misma, que me oye, que me empuja a caminar, como el madurar del vino en los vientres de los barcos, insorteable para llegar al mar...
llueve, hace frío y huele a cajas de cartón en desabrigos colgados por pinzas y por canciones francesas con pólvora y mugre de verano y vino, lo que no tengo, es mi leitimotiv, mi desnudez es mi arma, lo que me da miedo es también mi ferocidad y mis pérdidas, mis ganancias cuando miro la luna, cuando pierdo tus nortes

ya han pasado tres años
el poema empieza a irse
sin mudanzas ni flores para sus musas, ni putas, ni santas

con lo mismo de siempre
un escalofrío y el desconocimiento
un sueño pálido y nocturno
y la angustia-bocado de coñac y parra

y creo que estoy justo sentada en la piedra en la que en mi infancia vi el primer atardecer
y desarrapada cómo entonces, de ese hóstil mundo en el que me quisieron incluir, y sin amigos... con el horadar de los lapiceros y las estrellas en un lugar de la distancia

y hoy sé que tengo qué hacer ejército con las sombras y las ausencias... y que no he seguido la línea de mi historia, sino círculos y eclipses, metáforas, no ha habido hechos, sino símbolos y abstracciones, y no ha habido ruta, sino éter y aviadores de papel en aviones de metal y de lava.. el tiempo en el fondo no existe, ni siquiera él fue real, ni la herida que dejamos campear en el horizonte y acecharnos las armas y la muerte
la pasión del enverdecer nostalgias en tu caja de fósforos, pero no eres tú, no son tus manos sujetando el olvido de la luna en los agujeros de mi corazón, ya nunca eres tú, digo tú,  porque es más fácil para el poema tener una grieta dónde proyectar el mezcal y la ausencia, porque es un recurso para desviar al verbo y al reflejo de los cristales en las madreselvas, pero no hay nadie, es mi soledad y el éter... mis poemas no tienen pronombres y los que te he enviado a ti y he dicho y digo tú, son mentira, son mi soledad jugando a tener amigos, a vivir ahí afuera, pero yo nunca he vivido ahí afuera
me dice X. "¿cuándo vas a organizar esto? está hecho un desastre" y le digo "primero estoy organizando mi cabeza que es más importante" y me dice "no sé si será verdad, cada vez estamos más colgaos"
siento una rara pasión, de lo desnudo y convaleciente, de la rosa blanca y ceniza en tus labios de vino, sellándome un adiós, donde los estorninos echaron a volar y dejaron el alba desmenuzada en los puños de lxs niñxs
y hoy soy todas las despedidas, sin peso, sin interrogación... entregándome a lo desconocido y sujetando como horizonte, el destino de los salmones y el crujir de la mar, y temblando ese profundo miedo de mirar en los ojos a Itaca derruida y saberme cada una de sus piedras y de sus abandonos
pero sé que habito mis huellas, como el jabalí y como la lluvia y que voy hacia el fuego de mis tuétanos y del horizonte reflejado en el temblar de la hoja de la cuchilla descamando esos poemas en el plural multiplicado de los anfibios y del éter
y sé que voy irreductiblemente, a la esencia de las palabras francotiradas entre mi paso y la pobreza del cielo, y son también el olvido de las palabras y el navegar corsario de los poseidos
ayer cuando caminaba por la ciudad bajo la lluvia y sonaba una canción, sentí el arrebato, sentí la sagrada resistencia de lxs olvidadxs, y el fuego de la venganza de los lobos apaleados, en un vendaval y en una posesión de estrellas y me sentí volar y mirar con éxtasis el posible drama que vaya a venir, como engarzando un fusil de música y de saltos en la noche y me conecté con un animal y un candor, y vi mi cuerpo como un arma, mis puños y sentí la penetración de un alarido y la luz de la catarsis, y durante un instante, sentí que me conectaba con el yo de mi infancia y que ibamos las dos allí y que yo la decía que ahora sí tenemos puños y la protegía y nos avalanchábamos en una guerra y en un asalto... y me sentí indestructible y libre y llena de fuerza, mientras la lluvia y el viento y luego encontré un nido caído debajo de un árbol y lo recogí y lo metí en mi bolsillo, pero llevaba ya demasiadas cosas y lo volví a posar y vi cómo se lo llevó el viento
ayer cuando escribía en el diario, me di cuenta que utilizo muchas máscaras y corazas en mi vida cotidiana, tal vez por un profundo desencanto y exilio que ocurrió en mi adolescencia, y no suelo compartir ni descubrir mi verdadero ser, trato de reservar sus sentimientos para la escritura,  y las relaciones que tengo están dentro del disfraz y de la carencia, por eso suelo sentirme sola y lo peor es que son tantos años de hacerlo instintivamente que a veces cuando no quiero hacerlo, ya no sé evitarlo y siento un vacío y un hueco, una represión o un acecho voraz,  como si diera por sentado el abandono y la distancia y me fuera mucho antes de llegar.. como si no creyera en los seres humanos ni en mí yo-social y no lo hubiera desarrollado ni me importa su apego ni su perfume y siempre estoy precipitada sobre la voz poética de mi distancia, esperando a estar sola y con los poemas para arder, sólo cuando estaba psicótica o en las hechizantes borracheras, me sentí verdadera, me sentí todos mis seres al mismo tiempo
soñaba con el vacío, había como una cuchara que se movía por un paisaje de oscuridad, y todo lo vaciaba, era la ausencia de, y una soledad, algo triste, como si no hubiera quedado nada y en mi sueño lo decía, no ha quedado nada y pensé en K. y en la que fui, y en mi sueño me negaba a que no quedara nada aunque él nunca vuelva

ahora empieza el día, con esa serenata triste y colgante y con el ansia en mí de continuar y de avalancharme sobre la vida, aunque camine entre sombras
miro por la ventana, mirando otro lugar y otra despedida y hace frío y están sucios los almanaques y desfilamos de cuatro en cuatro, el desconsuelo y cuando tenemos sed buscamos en el vino lo que se vació la otra noche en tu ansiedad, y horadamos la alegría, pálidos y morosas, como si estuviéramos en otro planeta, teñidas por el hambriento olvido, mientras nada encaja y tú me dueles en los pies y en los lapiceros... pero no puedo aquí levantar mi casa ni decir una verdad, de aquí sólo puedo irme
tiemblo tu pensamiento en los lugares de la nada y de prisa y demasiados kilómetros entre los dedos, a veces hay demasiadas ausencias sentadas en mi silla y me oscurezco por la música clásica de la alcantarilla dónde te vi partir.. y no queda nadie aquí y yo también me quiero marchar... divago sin cielo el bifurcar de caminos y vasos, y pierdo el tiempo con las orugas... noto como le va creciendo escarcha a mi cometa y a mis labios, mientras toco borracha esa canción de madera y de insaciables noches, es la hora de la soledad y de pisar postes eléctricos mientras doy de comer a las palomas, he estado muchas veces así, sin amor y sin dirección... sin abrigo ni paz ni fe, y es también bonito sentarse en una acera y no esperar y ver cómo a lo lejos empieza a anochecer y siguen igual las estrellas y el olvido, y yo sin planes, sin nadie qué pregunte por mí y esa belleza que sentí y con nadie compartí mientras salen luces de la rendija de la cloaca y son verdes y saben del infinito
es muy largo éste invierno, me cuesta recordar aquél vino en el parque y tú en el suelo, como un ángel caído lleno de futuro y de sed y de ebrias fuentes, que púrpura bebí de las despedidas, me cuesta recordar la resina y tus cigarrillos y las semillas de los chopos, mirándonos al techo de agosto, como cacofonías de algas

no sé dónde he estado, si acaso tú pudieras decírmelo, pero hace mucho frío y frío fue lo único que supimos amar, rompiste tus promesas porque era más fácil que aprenderse de memoria el cuento chino y yo también jugué a las chapas con esa prestada felicidad de las bestias

tengo ganas del rencor, de entrar porque sí, por blancura, a la gresca, y perder la razón, por ser demasiado grotesca y que todos esos me la quiten y yo con mis lobos y con mi pobreza, amante de desierto y de vino, tengo dentro una herida que supura y que sólo deja de doler cuando maldigo y tiro los platos y alimento a las espadas y al olvido
me abro una cerveza, mientras se empapan de distancias los renglones desmantelados de tu casa en guerra y tan solo mi cuerpo debajo de la lluvia y sin guarida, con una rara canción de estaño y benceno, marchándose, entre el autobús y el etcetéra de tu vino y el antimilagro que alumbramos en el límite del temblor, sin encuentro, sin cielo... no coinciden mis plurales con tus destinos y hoy lo sé sin pena y con pintura de payasos, me iré, desde tus escombros hacia la luna.... 

ya son muchos meses lejos, metiendo las patas en el fango y en el incendio del teatro, con demasiada cerveza porque nos falta la razón y nada nos toma ni nos promete... 

estoy perdida y lo sé, mientras me retecho de bodegones y de sueños de caracol, me amparo en la quiebra y en lo que se va, y lloro de mentirijilla relojes de cuco y sotas de espada, sin nombre que vuelva, no me afianzo, no me entrego, sé que tengo que caminar miles de kilómetros sola para purgar en el horizonte mi espada y mi canción, sé que no podría amar a nadie, porque su significado de momento sólo me es cinismo y coñac y no me vale ni la ternura ni los cuentos, ni hay seguridad, ni solvencia, somos temporal, somos lo que perdió la niña triste dentro del río
llueve y estoy lejos, pálida de tu encuentro exiliado... echo de menos mi soledad y su intemperie, el monte, la casa del pueblo y mis pinturas y mis juegos allí... la ciudad me entristece, me hiere la ausencia de los chopos y del aire de allí, de una mirada más limpia al horizonte y a la resonancia de mi olvido y del vacío de mis manos... quiero irme nada más que pueda... hoy será otra vez un tarde rara con mi diario de grietas buscando una palabra que también se irá, siento que no soy capaz a tocar nada ni a permanecer, y un constante grito muda en el incendio de mis ojos, la idea de la tierra y de la nutrición de los árboles en las golondrinas que no volverán
oigo a hablar a Esperanza Aguirre sobre el tema de los titiriteros "no se puede permititir la incitación al odio" y le grito a X "si son ellos los que incitan al odio, es oir a ésta tia y a toda esa tropa de corruptos y ladrones del pueblo y sólo entran ganas de coger la guillotina y pasársela por el cuello, son ellos y sus desahucios y la destrucción de los derechos, la infamia, su mentira, su hipocresía, su fascismo, lo que nos obliga al odio, y nos legitimiza cualquiera de sus gritos"
no ganamos nunca nada
pero seguimos
con unos ojos de vírgen quemada en la hoguera
y unos dientes de mezcal y chicle mordiendo en el hueso el destino que se fue

y a aponderar de huecos
fuimos interdentes y ladronas, de pena ajena, en las lavadoras y floristerías, con un mp3 robado y vendido al 50% de descuento y por amor, en ese acera en la que nunca dejó de llover
y me subí las faldas en tu muerte y sonreí y de a hambre y a equinoccio, me fui de a pie, de a que nadie me encuentre ¡no fue inútil! fue una katakastán! y una noche me valió para amarte
me estoy invernalizando en los posos sucios de tu vino en la mesa de las ruinas
sujetando en mi mano desde tus huesos, el desencanto y el carnaval
sin amigos para sotamangarse el hachís y el tirachinas
y de a cuernos nunca venimos de ningún sitio y a ningún lado vamos
a flaca bicicleta en alambique, cruzando el lago y de a ruedas de harapo y arista, nos enredemos el futuro en un rinoceronte con mucha pena y jaleamos al despunte y al molotov, otro dios para ésta cloaca
y pegajosamente me despego de tus años y de tu casa, y a morir, de risa de vela derretida, quemamos en los senos la imagen y el santo y tocamos ese cieno y esa guitarra como a un país que si nos quiso y ya no para por aquí
soñamos con el camarero un lugar al que huir
y nos fuimos sólo con los tristes
mientras los zíngaros bailaban con la luna y con nuestros huesos rotos

y seguí tus pasos
y perdí el futuro
y luego a ti y al camino

y ahora soy de colibrí y ballena
el candor de la sal desmemoriada

roncaron algas las piedras

y fuimos a llorar con las ratas al parque
y a beber con el olvido de los bares y de otras bocas

no se me quita éste frío y a tacón de aguja y hormigonera nombré en las rosas al Polo Norte y amo, defraudadamente el tiempo y la noche
mi habitación cortada en la piel del limón
y tu canela en cuerpo ajeno robando un nombre
a estos despojos de tu abrigo y mi hambre

sin dios
sin futuro

vamos a saltar en la hierba la expatria
y nos queremos mala hierba y estampida
y te tengo como se tiene a una despedida
y cuántas mentiras por ti cuento a mis cielos

pero eres también lo que ha abandonado
y soy yo también tu naufragio
en éste guardarropa de fantasmas y sidra
que te tengo que te pronombre que sin mí
ahora el silencio y no sé qué hacer, caen ácaros de libros enloquecidos por tus ojos cerrados y yo me lluevo en el fandango y en la polilla, irracional y caótica, sin ternura, sin mis montañas, aquí encerrada en cláusulas de fuego exiliado, picoteando el ocaso en páginas vacías, me deprime algo la ciudad, echo de menos la casa del pueblo y mi soledad allí, tal vez me vaya el viernes... y mientras pongo un poco de música y dentro de un rato iré a por cerveza, es de esos días de la bulimia del reloj y llevo sin pronombre más de dos años, ermitando cangrejos en las nubes y en mi corazón, vamos todos ciegos y enamorados, brotando ruinas de la cristalización del cielo entre los óleos y agarrándonos a ellas como a una madre
deambulo sin sombra, con ese hueco irreductible cuando se bifurca en el camino una cigüeña y su sangre que gotea es el alud de la luna... no son tiempos de tener ni de razonar ni de salvar a los muñecos de nieve, desde hace unos meses la noche quemó las despensas del quizás y se expresionó el barco en bailes borrachos de muelles enloquecidos, y me volví más triste y oblicua del blues y del humo, con un sentido de 20segundos y demasiada prisa para escribirlo, sin cotizar la vigilia ni el vino y a charcos y zarpas de sal y de Mercurio....  y todavía estoy aquí, donde no hay amor ni destino, tengo una obstinación por vivir, algo rara y cambiante, me magrea desde tu whisky el candor de los idos y retorna y horfana el doblar de la dinamita en los campanarios, y me estoy acostumbrando a éste no tener ni reconocer el rostro de mi espejo... me siento de paso y sin maleta, sobre una canción y al cuchillo de los árboles
incapaz a defender una certeza, pero me sé yo sola, sin deberme ni mirarme a otra vida ni a un argumento, dorada por la nitroglicerina del andar y el existir, y pobre del paisaje y de los artefactos, enloquecida por un amor que no existe, buscando con cristalizaciones el candor de la belleza en las ruinas.... sin ni puta idea, pero con ganas y con sueños aunque no tenga nombre ni articulaciones ni barcas
de momento
antisimultáneamente
seré el asco que sudó en las calles cuando el Quijote era apaleado
y en tu lágrima la grulla decidió ahorcarse

ya no haré nunca nada por el futuro
ni mi casa llegará conmigo al fuego de los naranjos
ni mi amor me recordará cuando lluevan puntas y martillos
y yo cruce el río y se aneguen en mis ojos la ausencia con murciélagos

de momento
antimomentáneamente
me doy a la derrota con mugre de castillo de arena y pólvora
y no moveré un dedo, por mi vida, en el sistema
ni por mis sueños en la tierra, no buscaré trabajo, ni pagaré el seguro

ni creeré que nadie va a venir a salvarnos
ni votaré a Podemos y su revuelta de comedidos con sueldo y sin pistola

me voy con las ratas a hacer retratos a Hamelín con hollín y con escupitajos

ya un día, cuando me aburra
iré a buscar una guerra y una barricada donde morir
es impersonal y caramelo de circo
oh amor, moriremos también nosotros que fuimos inmortales cuando las ciudades y los cubos de basura ardían
cada vez soy más desordenada e irracional
más despreocupada del futuro y de salvar a los muñecos del incendio
cada vez más torcida, más niña, más absurda
y lo que sabía se ha des-sabido en enjambres de alzamiento de in-bienes contra la propiedad

y tengo muchos menos argumentos que antes, cuando me preguntan por qué
pero son todos irreductibles e incuestionables
como la gana de la gana de los salmones en la sal
como la vuelta de manzana con el vino en la plaza en armas
ya no volveré
no se puede volver nunca a nada
somos como la resina de los pinos
y cuando empieza a escurrir
jamás vuelve a las venas del árbol
me gusta robar cosas en ese hospital concertado del kukuxclan... me divierte, mientras pasan los trenes y nadie sube, me hace reír, abrir puertas y empaparme por bodegones en guerra y en fuga y saltar como urraca entre el olor del cloroformo y el crucifijo y volver a casa con cosas en los bolsillos y luego regalárselas a alguien que como yo no comprenda la tabla del 5
vuelvo a esa edad desedada
donde los fracasos y los amaneceres
mojan el mismo vino en los cristales
y queman el mismo leño en las barcas

y no aprendí nada en la tierra
ni la pena me cosió un vestido
ni la salvación me dejó quedarme a dormir

es cierto que no amo ahora
y el amor es como el musgo y son los perros
y es la mar cuando tira paredes y es la madriguera del conejo y los jabalíes

y no sabe nada del otro ni del lenguaje compartido, ni del abre mi mano, ni llévame contigo

soy otra vez esa nómada
desconociendo el cielo y las carreteras

sola con las estrellas y con las alcantarillas
escuchando canciones en francés temblando un vaso en el desequilibrio del eco
y embriagándome torpemente de toda la belleza

y no coleccioné nada
y nada adquirí del sistema, ni siquiera el asco es adquirido, es endémico de que nadie haya matado al rey

soy otra vez, mis manos con barro, robando higos, perdiendo futuros
ya no quiero nada
sólo quería la lengua morada de vino
mordiéndole un cacho de la noche
y celebrando juntos la hechizante tragedia ebria de la vida
con harapos y espadas y escudos de sangre de pomelo y asaltos de rana
barriendo para la casa del vecino la gloria y para nos el candor y para nos las estrellas
y ese olvido, que sí que es verdad que existe y es más fuerte que todas las calles desoladas
que tan dentro penetramos cuando éramos frágiles y amorosos, cuando aún no sabíamos para quién el crisantemo
ya no le quiero, porque le quise demasiado, porque su naufragio fue mayor que su voz en los maizales y en los contenedores de basura y su ausencia me acarició más apretada que su piel, y su muerte sonó muchas más noches, que su saliva en mis senos, que su esperanza
y también me voy, lo dejo todo como lo encontré menos un cadáver, recojo la manzana y la doblo en la violencia de la luna y atravieso las ruinas con el amor anochecido de la deriva
no me dará nada mi tristeza, está arrugada de un tango borracho, de hechizantes equivocaciones de la medianoche torcida, empujándome al bucle de los desvencijados, con ese castillo de arena, desnudo entre mis brazos, cayéndose por mi boca y horadando el viento donde yo había olvidado las palabras...
tus calles cubiertas de vídrios de blues y de desvelo, tapándome la cara, con una luz de contrabando y abandonándome donde las huellas son cabañas ardiendo al lado del lago y del cementerio.... 

y me falta el amor, pero ya no me vale cualquiera, ya no leo en las mejillas corazones de harina y de saliva de pez, ni palpo en las caricias la lluvia bailada bajo tu pelo, tendría que ser un amor de protozoos con espada y de luna llena enllenada en la cloaca que empuja astros y tira escaleras y me desconoce con su dedo ahí, con su alma en el revólver
te he mirado desde la desfachatez del olvido perfilando en tus gestos las noches magas y de fuego... y hoy están solas las escuelas en el callejón, con su navaja, con su te mataría y el amor descolocado en los escombros, buscando un vino y un adiós, sin preguntas, sin quédate, sin saberte... 

vuelvo a éste desorden endémico de mi vida... ésta desolación de mandarinas y hachís, con el irme de vez en cuando a la lejanía, al silencio, y soñar la mar en tus sepulturas y creer lo que ya nadie cree y perder los papeles enjuagando la luna en tus cunetas y no tener aquí ni la mano ni el aullido compartido y qué carajo, liquidé el futuro en ese vals que afloró en tus tormentas, mi utopía... algo saldrá de esa removida y perdida pasión, aunque nunca te encuentre

no puedo pararme, no puedo llorar en el velorio, ni decir todo para ti, ni tomarlo yo, se han blanqueado las chapas de plomo cuando las sujetó tu amor y tu espanto y ahora hacen de alas a esa tartana escacharrada por el sueño de Itaca
me acabo de despertar... todavía es de noche, soñaba algo estúpido relacionado con un supermercado y unas cervezas.. y ahora busco las palabras... todavía estoy medio dormida y evanescente de tu silencio avalanchado sobre lo que no es mío ni nunca me vendrá... todavía me hiere la lejanía y la horfandad de tus ojos en mis ojos supurando en las grietas alcanfores de alba y nunca estarás ya con los vivos ni me darás ni música ni fuego
llego ahora a casa, agitada y nocturna, poseida por sombras de camión en fuga y criaturas de esparto escarchándome la impropiedad de tu desmemoria en mi piel y a la vuelta de la esquina, sin tenerte... hoy ha sido un día muy raro, de enamoradas equivocaciones y exilio, con amapolas de la guerra en tus párpados bebiéndome la convexa luz de un encuentro y el maullar de los corazones en el fango... y ahora el quizás y el sabañón de nube palpando el frío de las cubiertas desangradas en viajes sin retorno... me he sentido brotar de una profunda irracionalidad y posesión de pinturas degradadas en los rostros, y ausente y con el lapicero lleno de tus ojos....  y ahora siento aquí las tormentas y su rara belleza arbolada y cedo a su tinta y a su sueño, desconociéndolo todo y parpadeando ese vértigo que me vuelve a los tuétanos y a una mirada primitiva dentro de la sal, trepando el éxodo que hemos acechado cuando el mundo nos expulsó sirena viuda al tacto de la tierra
me voy en cinco minutos, con mi cuaderno, mi tabaco, mis tres monedas, dos para cerveza y otra para el bús, a pasar la tarde, donde no quedan tardes y siempre llegaste cuando ya no estaba y a revivir en el vaho de los cristales obras quebradas y vehementes de esa vida que se cruzó con nos, cuando seseábamos en el callejón una de Ringo... y tenemos tantos kilómetros de vacío, que somos estampida y alzamiento de bienes contra su propiedad
en una hora me iré, como quién va a un sitio equivocado, con esa mugre de equinoccios en mis botas descosidad y tan alto agujero en mi corazón, desolándome en la lumbre de un quizás al que no esperaremos despiertos, y últimamente siempre me noto un poco borracha y ceniza, como autobús desorientado escupiendo estorninos de colores a los niños tristes, con demasiadas agujas en el reloj y nada qué hacer con el sentido, vagabunda de mí y del sol, sin un amor de roer entre los ojos ni en las páginas, y cogeré el bús, y caminaré debajo de la lluvia el olvido de otras historias que se hincharon en la mía como nudillos de elefante... todo lo siento en fuga y expresionado y yo soy ese misticismo del desastre, con algún vicio y vehemencia oblicua, en la antesalada de tus pájaros de la guerra pasando hambre con el estómago de los pianos y creyendo lo que no existe obstinada de que el cielo caiga sobre mi cabeza, no entiendo nada y sigo
llueve.... y las deshora y el jabón de manos empujando tu soledad hacia mi cuerpo y ese baile de los desencajados con los labios en el mismo cigarrillo, húmedos del vino que pobló nuestro baile en el temporal y en la ausencia
ya no me interesan ellos
sólo los que estén dispuestos a tomar una pistola y a vagabundear la central del banco santander con Itaca quemada entre los dientes
él era un bobo con filosofia
y yo prefiero a los bobos con cajas de música y hachís
no a los bobos con planes ni a los bobos con éticas de bobos y tierras de bobos, en futuros de bobos
ya no me interesa ese pornógrafo deseo entre mercados de retórica ni esos seres humanos que apestan a costumbres, mejor la selva y su licor abierto entre el hueso y la palabra, proclamándonos mancha abstracta del horizonte y bebiendo marihuana de la lluvia
de mi casa desbordada y tu vestido de niebla a remojo con los peces y con esa puta intemperie que ofrecí a todo lo que me llamó, y sólo quiero desnuda bajo la lluvia y dentro de la mar, rodearme de peces y de ausencia y hacerme ornitorrinco y despedida y no dejar de irme nunca más... los perros podrán amarnos y los asteroides ¿qué si tuve que perderte para encontrar éste evanescente camino que es lo único que queda?
de a limosna y mentiré tus credenciales en el fuego, sólo me gustan las relaciones de 50minutos, sin tiempo para desengañarnos y estropear la belleza de la luna, sin necesidad ni futuro que enjaular, sin tu historia ni la mia ni el nombre ni la maleta, sólo con perdidos y trashumantes que jamás volver a ver, que jamás escribir poemas de amor ni llorar debajo de las manzanas la distancia de las estrellas
y luego encamarme con la deriva y procrear mi soledad en el óleo y seguimos por obstinación y por ladridos, nada de las civilizaciones nos supo querer... equivoco la estación de tren con la lavandería y me pierdo todas las vidas en las pieles caídas de los eucaliptos, ya no sueño historias románticas ni que sigan vivas después, sólo de a tambor y avalancha, ternura de perros y de indios, haz algo ésta noche con el olvido entre mis piernas y mañana sé otro viaje que acabó mal
son las 2 y no se me ocurre nada qué hacer.. bebo cerveza y me entran ganas de hacer pis y espero a que no me aguante ya más para ir, me da pereza moverme de éste entusiasmo de la inefabilidad y la nada, creo haber comprendido la sincronicidad de la estrella y el tango, en algún lugar demasiado lejano para contárselo a los gusanitos y a los murciélagos, estoy aquí, como están los campanarios cuando hay tormenta y como se quedó tu alma dentro del culo del tragador de fuego que se quemó todo el futuro palpándote lo que no tenías
ya se me olvidó
se me olvida cada poco
para qué tengo yo una foto de una oruga pegada al espejo
y para qué usaré el tiempo y el olvido y tu estirada lengua de espartano-cadáver

tengo que hacer muchos esfuerzos para interpretar la fregona y tu cubilete de dados, en los escombros de mi mañana al mediodía
y aún así, se me escapa
y yo me escapo

vuelvo al vértigo y a la nada
y a coleccionar billetes arrugados de tren entre latas vacías de cerveza
ya no voy a buscarlo, me aburrí de amar a lo que me es sólo la muerte,  eso no es amor, amor es sudar el mismo aquelarre en el sueño de la hoguera y la mestiza festividad del éter y es entusiasmarse como cuernos de rinoceronte por el mismo océano y sentir a expuertas la mutación y la espada de esos héroes olvidados brotar como ramas de tejo en las ruinas y es llorar porque se murió el geranio con botas de punta de metal y cargar los sacos de patata juntos entre las frías calles y afilar el cuchillo y el amanecer en la misma cerveza, y recorrer prados y ortigarnos y que nos pique el mismo mosquito y dormir creyendo que estamos haciendo otra cosa, en un parque, con la luna en las mejillas
y con él no hay eso, sólo hay olvido, y ya se me murió mi maquinista de su Imposible, ya no tiene ganas de saltar charcos ni hacer pájaros de papel, él no quería querer ni jugar conmigo y yo malgasté muchos insomnios y páginas recordándolo, inútilmente.... ahora me voy con lo que se va, amo lo que ama y también lo otro, me desoriento fácilmente al mirar a los caracoles y tengo la espada y los pies en el mismo sitio
me abro una cerveza y miro el absurdo y esos viajes en tren destartalado sobre la funda de trabajo del espantapájaros bien-recibido en tu fandango y en el óxido de mi amor-puercoespín, he estado limpiando la arena del gato y corriendo un rato con él por los pasillos, y luego nada, tramontana y amnesia de golondrinas, hacerme una hiedra palpando tu rostro debajo del agua y negando con las palabras al tiempo, con el tiempo a las palabras... hay días extraños que parece que somos criaturas de trapo y celofán, sin historia, y buscamos entre las grietas algún cuento que contar a las palomas del hambre... y ando aquí, como las ancianitas con aspas de peineta, miro por la ventana y soy musgo, no cuento las horas, ni los días, ni las pérdidas y soy en la atmósfera una rara suposición de un tipo que delira disfrazado de payaso en el mercado de las 12, cambiándonos gatos por liebre y futuros por barcas