26.6.09
Perdí la paciencia, una mano invisible fue tejiendo la oscuridad que hoy es mía. La luz, era costosa y satisfactoria, el subsuelo es doloroso, por alguna razón mi ser se encuentra aquí y no sale ni entra a ningún otro lugar, desde aquí todo se ve ajeno e hiriente, la leve esperanza mira para atrás y el consuelo es una canción de noche, la conciencia se revuelve a si misma, y los recuerdos de locura imploran al pobre corazón que lastimado quiere reescribir a la luna, el tiempo me hace vieja e intolerante y la sonrisa tenua se dibuja en el rostro del desfiladero de las sombras.
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