1.7.09
Huir de la espeluznante sucesión de risas abominables que jadean en el aire impregnando la luz de sombras que escurren hasta el segundo que roza la sombra. No sé donde ir, no sé donde guardarme, no sé que hacer con los nuevos días, no sé que hacerle al tiempo, mi alma está anclada en el puerto del fracaso. Y yo sin manos y una guitarra a cuestas, y yo sin ti... y toda la inmensidad para morir de tedio y asco.
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