Una barrera separa mi lugar de dios. Una espesa selva contaminada divide mi alma y mi corazón.
No me di cuenta de que estaba a punto de destruirme.
Ya no te busco en el buzón.
A tiras dejé de amarte, mis lenguas se sirven de la división para escribir el funesto epitafio que hago a la luz de la luna.
Deberías de olvidar.
No es tiempo de cruzar caminos.
No debes esperar.
Mi pluma cae emborronando papeles de historias sin terminar.
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