HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Estoy cansada. He estado en lugares ocultos bajo tu verbo-brújula y cuchilla. El mismo éxodo. Hallar las mismas palabras con las que una vez decidí no volver. Hallar el rasguño del espejo. Volver a contar mis verdades que son tomadas por mentiras, y mis mentiras, como accesos, como concesiones, como lo único a lo que aferrarse en el puto teatro del otro, y del mío por efecto de agujero negro en medio de los bares... Hallar la película sepia de esa vida de sapos, debajo del hollín. Y ni siquiera era por sexo. Pergamino en tus manos de plomo.
Hoy cuando volví del río y paré con el perro a tomar una cerveza en un bar... iba a ponerme a escribir... pero la tinta del boli, salió explotada para arriba.. y abajo estaba vacia con un hueco de fiebre inverso a la gravedad.. Al ver esa imagen pensé en el primer poema que una vez leiste con tu semen en la tumba. En la que creías mía. Pero nunca fue de nadie.
Como no podía escribir.. y no me apeteció pedir un boli al camarero, me puse a leer en el cuaderno. Había esbozos sin fecha... otros del 2014, 2015. Y hallé lo mismo. Debajo de mis palabras, bajo cualquier puta circunstancia, estaba lo mismo. Lo mismo que allí rompía noches en las patas oxidadas de esa mesa que se movía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada