HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado en muchos sitios... de mí ésta tarde. Del silencio... de la prevaricada distancia y sus amores. De un alfabeto de carbón cuando se mueve ese círculo de llamas tan lejos, tan cerca, del pájaro extraviado de tu tierra hundida en el océano.  Del amor tan lejos de mi piel... y a la vez, tan ardiente entre los árboles. Como si Emily Dickinson removiera instrumentos de olvido en mi sal y en mi deseo. Del hablar con algunos desconocidos... amar sus ojos, su perfume, su blues...y saberme tan lejos de su mundo y tan jodidamente dentro, inexplicable, de vehemenia de tortugas que sólo pueden alejarse. De sentirme enamorada.. sin que ningún oido apoye en mi noche los secretos de luna, sin que ningún regazo contenga mi respiración ni las hogueras. Y a la vez un sueño.... de almizcle y colibríes encendiendo en las calles las flores del cerezo. 
Voy perro con perro con el perro, río con el río, tierra con la tierra y nada en la nada. Pienso en El Gran Espíritu que vivía entero entre los indios cuando no había ido el hombre blanco a saquear la tierra. Pienso en el diablo.. acechándome entre alcantarillas y un deseo de cortar la yugular al mal que prostituye la tierra y levanta industria, matando la semilla y lo común en la impropiedad del viento. Y a la vez voy disfrazada de urraca y de mil y una distancias... tocando en la piedra, la música de los neandertales.  Siempre he sido la intrusa y la extranjera. Y ahora voy así, mirando en el suelo, el pólen y el paso. Mi casa es cada hierba, cada agujero del grillo, cada rama y nube. Y sin embargo nunca he sabido vivir entre los humanos, sino al ensangramiento, la taberna derramada y la llamada del exilio. Hoy ya no pesa. No pienso en el viaje de retorno de la cueva ni del vino. Pienso en las algas. En el petricor cuando aquella teja lloraba tu nombre en mi papel vacío. Y da igual dónde fueron las batallas y la emanación del crepúsculo, porque nunca conservamos, ni trazamos el mapa, encima del fuego, ciabogando el vértigo de lo desconocido. El reposo de los que no tienen mundo.... entre las garzas que traen noticias de la nieve.

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