HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Llego ahora a casa. He estado por el río... los árboles ya empiezan a brotar, ya hay dientes de león, y algo se agita en el silente del agua cuando evapora sobre tus labios caballos de madera que se balancean en ese sótano de postales teñidas de gritos y flores de la nieve. Hay una sombra de duda, en algún lugar de mi precipicio. Algo que me hace a veces caminar bebida del fuego... cazadora del poema perdido del crepúsculo. La sensación de haber descubierto otra semántica tras la grieta, algo que me acecha. Algo que me sigue la sombra como una rara prisión del tiempo. Algo que a veces siento palpitar detrás de mí, como una rara cueva de sangre y de muertos. Pero su presencia también me mantiene hacia mi camino como un ave y un barco. Siento que esa oscuridad es también importante en la otra geometría del alambique. Y puede  volverse a mi favor en el amor del poema. Es algo extraño y que tampoco puedo compartir desde el objeto directo. Es algo que me habla y me murmura en el beso de mi nada y de mi soledad flotante. Ya no importa quién fui, cuando vivía sujeta a la historia que tendría que arder para mirar debajo. Todo es como una odisea... entre el alma de la hierba, de la roca y un corazón exiliado en el vacío.
Tengo el presentimiento de que dentro de mí hay un vehículo de estrellas. Una manera de saber, sin leer libros, sin la filosofía, sin la pelea del verbo y de la duda. Algo distinto... como beber de los sueños, como beber de la misteriosa fuente, donde se mezcla la sangre y lo divino.  Presiento llaves. Presiento el engaño de las puertas. Otra forma en la que la metáfora se abre en mi vientre.... otra atmósfera en su oscuridad y en su altura. 
En mi pasado me metí en todos los agujeros. Pequé de todas las formas... bajo las que mi pensamiento y mi sentimiento no se acomodaba al supuesto "sido". Me inundé de todas las dudas y las usé para destruir lo que no me saciaba, lo que no me completaba. Y a veces, destruí la luz.... en ese raro navegar en medio del fango. Pero siempre hubo en alguna zona de mi comprensión-apertura, la antagonia, algo que me ataba en mi corazón, a la libertad de la mar y el sueño de la primera célula. 
Sigo estando incompleta. Y a la vez no lo estoy. Hay un tipo de maquinaria cuántica que he de accionar en estos espejos liquidos hacia el suspiro de la Madre. Del principio y del fin. De lo incognoscible llenando de música los patíbulos de ese desierto de la infinita noche.

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