HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Llego ahora a casa. Con un poco de nostalgia y de soledad vertical, pero la casa me acaricia, algo del olor, algo de lo que flota,  de lo que tiene corazón en medio de la deriva. Al venir hacia aquí y pasar por los pueblos, y ver las casitas con luz encendida asomando por las rendijas de las persianas bajadas, mientras la noche parecía encender la tormenta, tuve una rara sensación de desolación, de frío. Como de mil ausencias perforando mi soledad. Aunque ahora en la casa... ya no siento tanto vértigo, el olor de madera húmeda de pasto, me da cierta sensación de cosmos, de amor. Aunque es un papel vacío el que recoge el aliento y el hollín de la palabra desmenuzando en tus ojos algo que ya no tiene qué ver con lo que podríamos unir en un verso.

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