HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Nada se detiene. Esa guitarra da vueltas de campana.... en tu soledad trepada por la sombra de las hiedras. Abro surcos a mordiscos de música cosida a balazos donde tu lágrima preñada de libros la grieta del mármol en el cielo que arde. Vuelvo a sufrir la luna llena... entre esas jaurías que desordenan el silencio en la abrasión de las noches en vela azotando puertos del delirio cuando tomas del cielo el alcohol de los errantes.
Vuelvo a desconocerlo todo. Mientras el sol tiñe tu pelo con algas y ferrocarriles que desgranaron el nombre de la mar... en la no salida de los sentimientos succionando papel de calco de valles rotos en el fondo de tus ojos, cuando la soledad era una montaña rompiendo tu nombre en mil cachos de fuego bajo mis pies.

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