HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Todavía todo es inestable. La escritura orada ciertas grietas que los montes en su vientre levantaron sobre aquellos pájaros que te vieron llorar en los campos de cultivo tu sombra sobre los zarzales. Siempre hemos estado sobre la luz y la oscuridad de un rizoma inexplicable, latiendo ese amor que nació clandestino en la piel que cosía a balazos la mar en lo Imposible.
Había un lugar entre el poema y los huesos drenados de la tormenta en tus patios de jazmín y de cicuta, que creí que sería un puente, el único que alguna vez concedió el Fauno en mi soledad. Pero se convirtió en escalera de fuego cuando subía un niño de paja y mimbre.. y en la hoguera, se fueron esos cuervos desde mis labios y al llamarte hallé el nombre del olvido.

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