HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Acá lo primero que siento al despertarme. Es la presencia de ella y sus ronquidos. Y entonces me pongo de mala ostia. Porque siento que un horrible pajarraco de la fiebre vuela por la habitación afilando piedras en mi mano rabiosa... y su presencia abstracta suena tan fuerte que mi entraña empieza a aullar y a romper vasos y cristales. No hay suficientes habitaciones para tanta ruina. Yo duermo en un colchón tirado en el suelo. La tengo dicho que por la noche no entre hasta que yo no esté dormida... porque esa presencia sino me desvelará hasta el espanto. No me gusta dormir con nadie por ahí, excepto el perro y el gato. No me gusta despertarme con nadie. 
Ayer por la mañana cuando escribí sonó un estruendo. Y dije ¿qué fue eso? Y ella dijo medio dormida "me tiré un pedo" y yo dije "joder creía que una manada de camellos que se había caido muerto al suelo por efecto dominó, eso no es un pedo humano, es un pedo si acaso de rinoceronte"
Acá escribo estupideces. Porque hay tanto ruido a mí alrededor, que sólo se puede profundizar en la evitación de no volverse del todo majaras, robando cartas, al manco impostor del LSD sobre la sota de espadas, chupando, como se tiran a mazazos las paredes.

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