HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Acá no tengo el mismo silencio.
Por eso el poema, es un ticket en la puerta que se mueve macabramente en el pomo y pone "todavía el muerto no recuerda espera un poco antes de llamar".
Una parte de mí mientras escribo está asomándose al pasillo para avisarme de que van a venir a joderme el texto. De que va a sonar el teléfono. De que el butanero harto de su vida va a estallar el camión y a explosionarlo contra la catedral.
Está ahí, soplándome el peso de la quimeras con cuerdas en mi espalda. Acechándome para que no lo olvide.

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