HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Al perro no le estoy enseñando casi nada. Dejé de hacerlo. Pienso que si yo fuera perro no me gustaría ser súbdito de nadie. A mí no me gusta ir a la llamada de nadie, ni sentarme cuando me lo digan. Además ésta casa es de los perros y mi vida es vida de perros. Y hacemos lo mismo. Jugamos. Metemos la pata en el río y hacemos agujeros. Nos queremos. Y no servimos para nada más.

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