HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Al trago... de la niebla de ese camino.
De la lengua abriendo tus cicatrices en mi papel. Y dándole a la sangre, un bolígrafo y una escoba. Para mí, nada! 
Soy lo contrario a lo que escribió el suelo con sus ruinas, sobre todo lo que negué.
Porque el olvido nunca quiso nada de mí y no aceptó mis baratijas ni mis poemas. Como tú. Como tú, eterno canto tachado en mi fe y en mi cicatriz. Náusea del cruzar la calle y amar a María. Barriobajada patada en el crepúsculo... sin nada de vuelta, sin pecho en el que dormir.

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