HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Aquello lo hice tal vez, porque creía que podría llegar a la orilla salvando el madero que hizo de balsa y de quimera.  Hacerme un nuevo vestido con su ruina. Y decirme entera, a la falacia o al paraiso.
Lo hice por autoengaño o demasiada fe. Por ultraje. Por exceso de alegría o por exceso de desesperación. 
Hoy lo dejo morir.
Pasaré las bolas del rosario de Carmen... en su dulce esqueleto. 
La anciana beberá la noche llorando mi recuerdo. Yo la beberé en tu para-rayos. No habrá cena. No habrá más preguntas. Por eso todo empieza a ir mejor.

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