HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Arrastrar los cachivaches.. con tu peluca de queroseno, en la puerta vigilando para que nadie entre ni salga.
Y yo de farol y de pedrada, contando para atrás, las rajas de la pared, hilando con tus ojos tristes, un beso de tortuga, para que las mil y una soledades no confundan la alcantarilla con el amor.
Y de mis bolsillos crecen los agujeros de tu mano. Era amor verdadero para alguien que no éramos nosotros. Y se quedó flotando por si volvía el crepúsculo a preguntar.

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