HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Serpentear tu esqueleto por los vagones, convertido en dos monedas, para pagar un billete, una copa, un adiós retribuido entre los pájaros.
Hablar de las alas del salitre, en la intimidad no compartida de un árbol y un agujero de tierra. Dejarlo escapar de la jaula y del barco de la palabras. Sostenerlo donde no será necesario hablar de nosotros, ni de la vida ni de la muerte.

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