HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ayer fue un día absurdo. Yo había llevado un libro de Kafka, para leer a la orilla del río junto a mi perro.... Pero me llamó una colega...  y se cambió mi dirección.... me habló de su vida y de sus historias, yo le di consejos y ánimos entre cerveza y cerveza. Cuando ella me preguntó por mis cosas, me vi incapaz a hablar de lo que verdaderamente formaba mi vida, así que hice como siempre, banalicé y mentí sin mentir.. sesgando una mirada comprensible para su mirada.... Con el disfraz, con la insolubre distancia en mi distancia, pero sin problemas metafísicos ni del espejo, ni del yo y sus peleas entre sí. Estoy tan acostumbrada a ocultarme tomando la forma de la absoluta sinceridad y humildad y pseudoestupidez.. y disposición al verbo y al vino, que sólo mi desgracia se da cuenta. 

Todo esto.... me dejó algo cansada. Y ya no quise escribir.

Empecé otra vez a desear largarme al pueblo y a la soledad, porque les culpé a todos de joderme la inspiración. A los edificios de enfrente de mi ventana. A mi suelo barriobajado de navaja rota, de mano vacía. A mi nombre en la voz de la otredad.

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