HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

encapoté
los restos de esos huesos
al suicidio de la poca seriedad que quedaba

atarse whisky al vals de los falsos reinsertados
beber sangre de mosquito en la picadura de mi desolación en tu cuello
y saber amargamente que sólo amé de ti tu parte invertebrada, sin contar con el músculo del corazón

yo acechaba el escarabajo de Kafka en tus papeles y debajo de tus mantas

no me conmovió tu manera de llorar en mis tetas
ni de pedir entre mis dedos una erección que le faltaba a tu futuro

yo tampoco tenía fe
pero no te usé como pala para cavar fosas ni para vestir santos que nacieron proxenetas

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