HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

los caminos volados por los aires
sangrando en tu espalda la casa de los olivos
de bala y de blues, yo no estuve allí
llevaba otro réquiem donde tú llevabas una hipoteca
llevaba otro cadáver, dónde aún preguntabas por qué Carmen saltó del quinto
yo también cargabaa escaleras sucias y largas de edificios que nunca fueron mi casa, en el tachón de un cuaderno trataba de olvidar no lo que pasó allí, sino el grito que me hizo entrar

y de diente de león
en otra playa lejos de aquí suena una guitarra

no te comas el seso ni el hambre, la respuesta es aún más cruel que la pregunta
no la necesitas
dáte a la mar, al fuego, al ocaso
nadie ha salido de aquí entendiendo nada

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