HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Cuando él me hablaba de su pasado.... de su infancia burguesa y ordenada... rodeada de libros, de la educación severa, terriblemente seria y constante, hacia la intelectualidad, de una casa limpia, del olor de una lumbre, de la universidad.. discusiones entre papeles y mapas. Recordaba a Hesse y a Kafka detrás de sus ojos. Y amaba en él, lo que yo nunca tuve, lo que amé en algunos libros..... Él amaba en mí... tal vez lo mismo en su inversa. 
En mi casa había muchos libros. Pero en mi casa éramos los peones que asesinaron al rey de su color en la lógica de nuestro ajedrez flotando en el aire. Yo crecí sin autoridad, sin ley, sin destino... en la selva tocando canciones con los palos... Me sentí a veces la madre, en lugar de la hija. A veces la justicia de la total destrucción, el verdugo salvador de nuestras raices.. La venganza del exorcismo del esperpento. Siendo yo un muñeco de vudú cantándoles horribles canciones que les  hacían llorar y desear su muerte.

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