HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Dentro de un rato iré por ahí. Necesito introspección. Hoy estoy en un extraño lugar. Todo se ha ido de mi nervio, de la gravedad de la palabra. No hay nostalgia. No hay tristeza. No hay búsqueda. No hay elaboración de lienzos de aire ni de carcoma.
Lo social... la urbe, me afecta mucho en la caja de pinturas quemadas.
Me distraigo, con los zapatos de cartón volando por los tejados, el despecho del fondo de tu cerveza, rasgando mi ventana.
Me pongo en fuga. Nada me hace la necesidad del poema. Se desprenden los rubores de mi inconsciente. Se columpian en el retrato de tordos y huyen. Soy como ese olor de pan recien hecho buscando truchas en el río. O la nada para aseverar el motivo de los ojos.

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