HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Desentona.... ese verbo y mis zapatos. Con el deseo que se hizo un cuchillo, al embestir su causa, al cauce de una tumba.
Y soy esa derrota de pétalos de sal. De muñecos de barro y paja. De preguntas que ya no me hago, y meto en la botella de vino y saltan en mi ausencia, una canción y un jamás.
Y manipulo con la belleza de algunos insectos, mi implicación personal en esa ruina, mi sentimiento deshecho en esa aguja de coser reparando un mundo que no ha nacido en las huellas de mis dedos.
Y está bien, o mal. No importa.  Es un verso. Da igual que sea del infierno o de la orilla. Yo no puedo evitarlo. Que cante lo que quiera. No es mío. No me pide ni el pie de la letra, ni la lágrima ni el puto santo. Tiene su vida propia, en el abstracto, entre el réquiem y el paraiso. Nunca me tocó. Nunca supo mi dirección, ni lo que había detrás de mis ojos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario