HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El desconsuelo. La guillotina muerta de nostalgia en el cementerio de la plaza destruida por el crimen y que ahora sólo recuerda y llora en las piedras la justicia y la verdad perdida. Y somos todos hijos del mármol, del frio y de la dureza inquisidora de un sueño torturado.  Y encima los libros de historia que fueron escritos por el tio Sam y reparten en la escuela, el esperpento que seguirá por los siglos de los siglos. 

Mi única esperanza en la humanidad, me la provocan los perros y no la gente.

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