HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

En el servicio de casa, hay una silla que tiene libros. Porque leemos mientras purgamos la mierda de haber nacido. Aquí en la ciudad hay una centena de libros intragables, que una vez nos regaló la hermana de una amiga que había muerto en navidad, en su casa sola, al lado de una botella de whisky y un gramo de cocaina.  Había uno que se llama "Venganza" y son relatos de mujeres sobre ese asunto. Leí uno de esos cuentos, y era una completa mierda. Cuando peor son los libros más rápido y contento sales del servicio.   Pero ese cuento en concreto me dio un asco exagerado, metafísico, personal. Y destrocé en diez cachos una de sus páginas. Me enfadé conmigo, por esperar algo medio bueno al final, pensé cuando es intragable la primera página, las siguientes empeoran siempre, el acto de socorro del lector al autor, de redención y piedad, de esto tendrá algún sentido que luego se desarrollará y le otorgará profundidad, acaba generando el vómito, porque nunca ocurre en ese tipo de libros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario