HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

esa sombra que amaneció rebelándome la foto del muerto
cubierta mi piel por cortina negra y humedad
la certeza de ese paso de plomo atándote cuerdas donde nunca ha hablado la salida
sólo es una queja del poema
la necesidad de cavar más hondo
de desviar la palabra que cierra al grito que abre

usó la prosa mi herida para echar mircromina y venda...e irme
la usé para colocar la ruina en su proceso de descomposición y las puertas en su sitio encajadas entre el cemento y su claustrofobia, con una llave de gas, con un tambor de sangre y amor
la usé con tormento y con fe
para hacer la digestión del vaso hecho añicos
para distinguir mi cuerpo del agujero
para apuñalarme con la hechura donde no tuviera que volver a usar la literatura
la usé exibicionismo, pornografía sentimental, pudor multiplicado de mis jugos corporales en tu boca

pero ella siempre fue una desgraciada
en su bucle eterno de la incomprensión y la crueldad, retroalimentada en su espejo y en mi sed

por eso la he suicidado ya de mi vida

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