HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ese lapicero... comiendo en el barco de papel, las alondras que menguaron de luna acuchillada tu nombre en el olvido.
Si ya a vuelta de todo, sin haber llegado nunca a ningún sitio.  
Si mi romántica se suicidió en mis brazos y se quedó atrapada como alma en pena en un libro que no pude acabar de leer porque me era insoportable para mantener en pie mi ventana.
Si de limosna junto a perros. Pedimos vino peleón al camino que se mata. Y de brazos abiertos para amar algo que aún no ha nacido debajo de los ahogados del Sena.
Si mi forma de demostrar mi cariño, nace en una ofensa. Y es pipa de opio, sólo porque la espina clavada se vuelve alcohol.
Si la única canción de amor que comprendo y que me conmueve hasta llorar y reír el hueso por la boca y el éxtasis es la de Jef de Jacques Brel.


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