HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ésta hora de paños de cloroformo, de perfume de espino en la habitación cerrada, de quizás sin ti.. 
Busco en mi interior la bala que vuelva a "creer" en la palabra, creer sin creer, porque la palabra creer, implica la ausencia y denigración de lo que pretende.
Tengo que urdir en mi mente la conexión que explique los incendios de estos meses, sin explicarlos, ya limados, ya de vino, a mi pobreza esperando en la estación.
Poseer el verbo. Depurar, extraer lo innecesario. Ser otra vez ese bisturí sacando de mis ojos lo que tragó la digestión en un santorio de mierda y asfalto cuando la mirada bebió todo el olvido.
Atraer a mis horas muertas... ese licor de tierra. La viveza ante el dictado de la nada sobre mi propio agujero. Y el acto. Y que sea acto, el sonido de mi pie, mi manera de perder todos los actos, al jugar en mis dedos con un cacho de madera. Que lo sea, la negativa, la distracción, la crueldad de mi sentido de la existencia, del tiempo, de la casa abandonada. Que lo sea la tos de la noche. El abandono. Esa canción que sólo recuerdo a la quinta cerveza... y sus últimos versos atragantados en un alarido que ya no tiene ningún significado.
Vuelvo a la escritura. Será ella la que haga por mí lo que no hizo lo que habitaba fuera de mí. Ese mí, que no está dentro. Que no tiene número de teléfono y nunca recuerda a nadie ni que haya pasado nada. 
Se acabó la historia de mi historia, en los términos descriptivos, íntimos, palpables. 
Ya fui tan exibicionista con ella... que ella ahora es una atmósfera cubista que no me recuerda.
Es lo único que he querido hacer. 
Vuelvo a ese lugar del moho amarillo del nervio punzando ventanas de estiércol en el hambre del campo de cultivo.
Vuelvo al escenario... para ser el guión descartado que sacaba a la luz, esa vergüenza. Y fue sustituido, por un pasaje de dos borrachos peleándose por unos bigotes. 
Ya no escribiré sobre el río. No escribiré el nombre de mi perro. No escribiré X. No escribiré lo que me pasó mirando un poste de la luz. Ni dónde he ido ni con quién ni qué tumba.. No hablaré de mi pasado como mi pasado habla conmigo. No hablaré de los hechos como los hechos roban al hablar de sí mismos. 
Ahora quiero otra vez el disfraz. El disfraz de mi desnudez. El fondo amargo y combustible de la literatura. La metonimia. El pomelo con esa aguja de coser y esa mirada atrapada en su hilo roto que tiene el rostro de tu primer muerto.

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