HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Estoy más abisal del lenguaje del humo. De mi intuición macabra sobre el olvido de todas las palabras en la criminología del viento que lleva el incendio a tu casa y acaba con todo, mano desnuda, canto blanco del interior de los jazmines en la esquela que nos espera, escrita por la desmemoria de alguien abrazándonos el amor que no conocimos.
A veces tengo la sensación de que voy a morir pronto. Y me hiperventilo los escombros de los diarios hacia un lejano pájaro que migró alguna vez, conmigo convertida en la niebla. Y mi cuerpo parece darme la razón y me envia sudores fríos, una aprensión en el pecho y falta de aire, un dolor que se extiende fantasmagórico por todos mis huesos y pensamientos.. y se ata en la teoría de las cuerdas, a un mechero y a una botella de vino. Porque todo lo otro, es extraño. Yo juego al naipe que sale por la ventana de la taberna y flota hipnotizado por tus ojos verdes, hacia el descampado donde escribimos con los cuerpos mezclados en el delirio de la luna, el aislamiento y su no retorno, enamorado de las criaturas noctunas de la mar.

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