HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Estuve a punto de. Di un trago a la cerveza. Encendí un cigarrillo. Me dije no hay nada qué decir, nada qué decir.... que sólo sea del poema y de la muerte.
El epitafio vendrá empujándonos para no llegar los últimos a la fiesta.
En la mesa pobre, hay uvas recien pisadas. Hay paños de jazmín, luz que tosta en la baraja, las picas y el hachís. No duele si no te lo tomas como tuyo. Con todo lo que hay por ahí, tómalo sin prisa a boca llena, pero desde los labios del tipo que siempre se sienta solo en la esquina del bar.

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