HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ha venido ella a la habitación. Cuando la vi entrar sentí rabia por la invasión a mí espacio. Y en un intento de comunicación y de amor por mi parte y quitarme la mala ostia, le he dicho con voz de juego "tengo mucha rabia y violencia dentro, deseos de pelear con la policía el 1 de mayo" Ella dijo "bastante daño ya te hicieron los policías descárgala conmigo, olvídate de las manifestaciones" me reí y le dije, contigo no puedo porque te quiero y se me queda dentro más fuerte, pero hay que descargarla porque sino crecen enfermedades. Y luego empezó a incordiar y a sacar un tema del que yo no quería hablar. Y le dije "para, deja eso ya, me estás acumulando más rabia dentro" Y erre que erre con la historia. Le dije más seria "no me hables más de eso por favor" Y volvió otra vez. Hasta que me enfadé y le dije a gritos "puta degracia de gente que no han comprendido nada, que nunca me conocieron, sordos idiotas que no oyen nada hasta que no se les rompen los tímpanos" Y entonces se fue llorando de mi cuarto.

Yo debo irme de aquí. Necesito estar con las montañas y el río y la soledad. Creo que ellos están más locos que yo. Prefiero hablar con los árboles.
Ella nunca sabe, cuando la hablo para demostrarla mi cariño y buscar el suyo. No distinguen mi ironía, ni mi juego, ni mi forma de perder para que ella ría. Vivo con extraños. Soy una extraña eterna.

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