HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado observando el humo del cigarrillo entre los rayos del sol. Y me dio un vértigo. Recordé el libro de Sartre de la Náusea. Pensé que hay un umbral peligroso cerca de mí. El umbral de la abrasión de la materia inerte, llevándose toda mi humanidad y mi pensamiento y la poesía. Pensé que me la tiene que repanpinflar y jugar verde marihuana con el olvido y con la memoria. Y no darle nada a nada, ni motivo, ni llanto, ni seriedad, ni futuro. Ir como van las nubes por el cielo. Como la sombra del pájaro cruzando una pared.

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