HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado por ahí, lejos, caminando para no doler ni el espacio, ni el tiempo, ni las ruinas de la casa, ni tu cadáver sin mi despedida ni con ella. Cuando se camina hacia ninguna parte, nada puede herir demasiado. El pensamiento no hace aguijón. La ausencia también se muda. La pérdida es nómada y se dedica a la venta ambulante del humo.
He sentido algo, cuando dibujé un ojalá en el óleo de las nubes. Se puso mi carne de gallina. Pensé que ocurriría. No se cuándo, pero ocurriría.
Soy extraña en la ciudad y todos me son extraños. Y en la montaña. Y en todos los sitios. Escuché una canción de Meza y había un verso que decía algo así "dices que me quedaré solo, pero yo siempre he estado solo" y le metía guitarrazo. Eso me subió la moral y me hizo reir.  Caminé por ahí como una carta que al final no se envía... queda olvidada en algún cajón, y cinco años después en un mal momento sin querer la encuentras, te hace polvo el hallar otra vez esas palabras, abres un botella y al último trago quemas la carta, la mesita y una sacada de ropa, los lapiceros, el teléfono y echas esas monedas para que se pongan muy negras y se borre la cara del puto país que las firmó.

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