HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado por ahí... con Kavka. Al principio caminé preocupada, vertical, como ese cielo a punto de explotar en lluvia y su síndrome de rayos..., con la oscuridad del asfalto caliente, del olvido que se amarra de puerta en puerta. Me fui relajando... mirándolo todo con cierta distancia, y depresión, duda, ausencia. Ya no me pareció nítido mi problema, no me pareció tan mío. Sentí que todo formaba parte de una marea, de un juego de ecuaciones, conceptualizadas en una herida y taitantos años al canto de la abstracción y el verbo. Jugando a sucederse y cambiarse, en las distintas tranformaciones. Otra vez, pero diferente y también cambiando su pasado y su después de. 
Por alguna razón mi memoria del pasado, a veces rompe la línea del tiempo. Lo revivo con una intensidad tan verídica, tan aquí, tan siempre mordida en mi hueso... que no tiene un guión.. quiero decir que no hay desenlace... aunque lo hubo, siempre lo hubo, pero no total, porque hoy sé que esas heridas son parte de mi ser, de mi alegría, de mi cuerpo. Mi mente genera otra vez todo aquello y lo derrama en mi mesa y yo vuelvo a jugar con sus naipes, no ya tanto para hallar la salida, sino su poema. Aunque antes de eso duele sin literatura, sin perdón, sin un motivo que lo justifique.

A éstas alturas o bajuras, ya sólo quiero, mirarlo todo, como lo hubiera mirado un ratón que siempre estaba siguiéndome la bota.
Ya no quiero salvar orgullo, ni salvar a nadie ni a mí con una heroicidad que no pudo contener la sangre ni arreglar nada. Somos esperpento. Toda la sociedad lo es. Vivimos en un mundo sujeto por el crímen y el dinero, asesinatos, muertos por el hambre, por el capitalismo, por la avaricia de la casa privada y su nevera...... Lo honesto es no ocultarlo. No ocultar la mierda. 

Ya no soy utópica. Me he dado cuenta que mi idealismo me separaba de la verdad y de mirar hueso y carne, de pisar la tierra y de lavar mis cadáveres con manos pobres, o no poder hacerlo, y caminar como se pueda, pero sin pararse. 

He sido idealista hasta todos los delirios. Culpé a mi madre, por no ser la madre de mis utopías, no perdoné durante un tiempo, su debilidad, su cobardía, en mis nociones. Y eso es fascismo, mi puto fascismo de la pureza que no existe, del salir de un vientre, como sale un fusil y una bala perdida.  Ella como yo, era hija de una herida, en un mundo en guerra lleno de miserables con dinero, porque en la tierra nunca ha habido paz ni justicia. Y andamos todos arrastrando el esqueleto malamente hasta haber si suena una guitarra.
 
He extremizado mi yo, mi ombliguismo, mi trágalo todo y vomita fuego. Hasta la hoguera, hasta el infierno y el piano roto del cielo.
 
Estoy muy cansada de mí. De las historias interminables de mi historia. De la importancia personal. De la venganza de mi herida. De los dioses y de los muertos y de los vivos.

Necesito otro poema. Mucho más lejos.

1 comentario:

  1. Esta noche Pizarnik y tú sois el mejor equilibrio entre el sueño y la pesadilla, ese cantar y gesta en la nana de una niña que no lo fue, de una adulta extraña, que se apega a tus palabras y su mensaje directo. Gracias.
    Mi manifiesto, hoy:un fuerte y directo abrazo,Maestra.

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