HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado viendo viejas fotos. Y no debí de hacerlo. Me ha dado nostalgia. De esa puta nostalgia que ni siquiera apetece hacer canción ni hablar nada sobre ella..... Es la hora de la oscuridad. Es algo cíclico. Ya no me atormento demasiado con eso... cuanto más densa es la oscuridad, más fuerte es el deseo de destruirla mañana. Y con más huecos se abre el camino hacia el sol. Yo voy en picos, el cuervo a veces me recuerda dónde están las llaves perdidas o rompe con hachas la puerta. Si duele hay que entregarse hasta el fondo del pozo, porque la albura de la desolación es la que quita peso innecesario de encima y quimeras.  Hoy la última vez que fui al río, había una gente por allí, que me causó animadversión de una forma irracional. Eran un matrimonio con hijos de esos domingueros y ricos..  y me cayó mal hasta su perro. Yo me metí al río.. con el djembé.. y ellos estaban por ahí, y tardé un rato golpeando el tambor en quitarme esa oscuridad... y en olvidarme de ellos. Como si ellos me hicieran recordar otras mil historias. Pero luego entré en trance.. y en lugar de fijarme en el sonido del tambor, puse atención a la escucha del río. Y me sentí otra vez viva. Luego caminé a los chopos... y me quedé allí, ausente, seentada en una piedra y pensé algo importante para mí pero que ahora no quiero escribir. Ahora es la hora de las sombras. De apagar la luz y no cerrar los ojos y esperar a que el verbo empiece a arder y me recorra.

1 comentario:

  1. Hay viejas fotos, sobre todo las relacionadas con íntimos recuerdos sentimentales, cuya contemplación nos provoca un angustioso desasosiego. Al reducirlos a (una) imagen, falsean y burlan nuestros recuerdos, disecan lo inabarcable en un instante que se apropia frívolamente de la inabarcable vivencia.

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