HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He hallado otra vez la felicidad y la plenitud... por ahí con el perro y el río. Había una música de fondo que convertía todo en poesía. Y ya no sentía ninguna soledad ni tristeza. Vi dos cigüeñas pastando, las cigüeñas siempre están, excepto cuando llevo la cámara con la intención de grabarlas. Aquellos prados son muy bellos... porque son una llanura de un par de kilómetros de largo y a su lado el río y el monte donde terminan, y los chopos. Aunque suelo ir muy cerca del agua, a veces me gusta ir por el valle, porque siento el infinito de otro modo. Y al verlas eché a correr todo lo rápido que pude con la idea de que ellas no se irían, como en ese sueño que una cigüeña me dio la mano y me ayudó a volar. Y Kavka cuando me vio correr también vino a toda velocidad...  pero ellas echaron el vuelo cuando nos acercamos demasiado... y yo me detuve, Kavka aún siguió detrás de ellas un rato. Y yo me sentí feliz... al ver su inmenso vuelo... su sonido de quebrantahuesos dormido. Luego seguimos caminando casi hasta el final de esos prados.. y Kavka se echó a la hierba. Y yo me eché a su lado. Y me vino un olor desde su cabeza.. muy hermoso, era el olor del Thor, era el olor de cuando yo era niña y amaba infinito al Thor. Era un olor como de carbón y hierba mojada, y lo olí varias veces como queriendo absorber su olor y clavármelo en el corazón, y recordé el libro del Perfume. Pero no era sólo el olor del Thor, era también el de las montañas de Kavka. Y estuvimos allí, como 10 minutos... y luego me vino el olor de una fiesta a la que iba antes siempre, era una vez al año, y regalaban un bollo preñao y un refresco, cuando éramos niños.. y ya a los 15 queríamos el vino peleón que los traían en bidones... y lo daban en vasos de plástico. Había una misa.. una ermita en medio del monte... pero yo nunca entraba en la misa... había por allí gaiteros, luego salía el cura y el alcalde a su lado con una bandera de la vírgen y de españa y esas cosas... y los de baja categoría iban detrás con la cabeza gacha rezando..... nosotros nos reíamos mucho de todos ellos.... y hacían una procesión  y subíamos a otro monte más alto que había allí, o nos quedábamos en el campanario y tocábamos los huevos con las campanas. No daban el bollo hasta que no salieran todos de misa y primero se lo daban al cura.... Pero a veces los que lo repartían eran majos y nos daban uno, y luego íbamos a por otro.... El campanario tenía unas escaleras a las que casi nadie se atrevía a subir, porque daba la impresión de que se iba a caer abajo la iglesia. Un año nos encargaron tocar las campanas. Y como no parábamos de tocarlas como locos percusionistas nos echaron de allí. 

Luego seguí con Kavka y ya me metí al río... y sonaba una canción muy hermosa en la que me sentí identificada y anduve bailando y saltando al lado del río... y vi una mariposa tan bella... y me dieron ganas de entrar al agua, pero me dio pena mojar los zapatos, porque los otros los tengo secando... Así que estuve jugando con las manos en el agua... y con Kavka... chisqueándolo y él perseguía el agua. Y luego estuve tocando como música con mis manos golpeando el agua, como si el río fuera el djembé más bonito del mundo. Por allí hay zonas que es díficil pasar a la vera... y tienes que salir a los prados y entrar más adelante. Porque hay muchos arbustos y árboles que están justo a la orilla.. pero hoy quise intentar seguir más allá.. y estuve columpiándome agarrándome a los troncos para no caerme y dejando mi espalda vencerse hacia el río, como una danza de niños, y me sentí muy feliz.

Luego al volver encontré un perro grande... y cogí un palo por si atacaba a Kavka. Los perros en los pueblos son territoriales y menos sociables que en las ciudades.. y por eso suelen ser fieros con otros perros. Pero se olieron amigables... y el otro perro movía el rabo.. y Kavka se puso a saltar encima para jugar y el otro se mosqueó un poco y le gruñó. Y yo tiré de Kavka para irnos en paz. Y kavka saltaba a lo loco para seguir con el perro.. pero al final me siguió.

Al llegar siempre me pongo un poco triste. Porque aunque escriba eso tan bonito que sentí, ya no lo siento.... vuelvo al hueco de las palabras... me abro una cerveza que me da cierta nostalgia. Y otra vez todo desaparece. Todo empieza en la deriva. Se han ido los significados y son pétalos en queimadas mientras llora a golpes el pianista de la azotea.

No hay comentarios:

Publicar un comentario