HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He ido al río.. me senté a su lado.. y estuve allí mucho rato, mirando el agua, la corriente, las ondas y luces y sombras que me hipnotizaron... sobre un profundo silencio. Cuando era niña, tenía pavor a que se acabara el agua del río. Y me relajó ver su constante fluir.. y las burbujas y fractales.... por un instante sentí que era yo la que me movía.  Estuve también observando las piedras y la hierba y los insectos.. había uno muy hermoso, era un gusanito diminuto, de color verde... y se alzaba sobre sí mismo y se columpiaba, tal vez para comer algo del aire que él veía y yo no veía... si pasaba algún otro insecto o un ruido, se hacía pasar por un trozo de hierba... y se quedaba completamente quieto, se movía bastante más rápido de lo que yo pensaba y se iba balanceando usando su cuerpo como palanca y pértiga y cambiando de hierbas... daba unas maravillosas volteretas. También había hormigas grandes, con un círculo rojo en el centro... y otros bichos con alas que yo nunca había visto, peludos y amarillos... una mezcla entre polilla y mosquito. Y arañas de diferentes clases y escarabajos y alguna mariposa, pero hay muchas menos mariposas cada primavera.

1 comentario:

  1. A la soledad me vine
    por ver si encontraba el río
    del olvido.
    Y en la soledad no había
    más que soledad sin río.

    Rafael Alberti

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