HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He ido por ahí con el perro... a una zona llena de descampados, con tierra removida y maleza... hay muchas amapolas allí......... En las grietas de barro endurecido de un terreno roto, creí leer la caligrafía de la mar perdida. Sentí un punzante fetichismo a tocar sus rupturas, me recordaron mi cuerpo en el camino. La voz ronca y trasnochada de él, al mediodía, y el principio y el fin de todos nosotros. 
Hoy estuve medio contenta. Creo que mi alegría no se basa en ningún objeto, ni motivo. Sólo es cuando siento la música, aunque sea decadente y trágica.
Hoy sentí esas ganas de bailar debajo de la ruina. Y se revivieron mis ojos, en ese lugar de fantasmas. Me senté en el suelo junto al perro. Y me sentí una vagabunda feliz. Los edificios nuevos y abandonados, parecían estatuas de la muerte de los paraisos artificiales. Y esa decadencia de colores, me subió la moral.... al canto de las cloacas del civismo. Me mojé los pantalones, porque había llovido y yo siempre suelo caer en los charcos. 
Corrí con el perro. Él estaba contento, saltaba y se avalanchaba.
Luego me quedé mirando una alcantarilla... que estaba en medio de un cacho de prado. Y me pareció una metáfora física de la canción y el sentir que venía latiendo.

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