HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He leido en la taza "grisel, portugal". aunque en realidad pone, crisal.  Grisel era un tango que alguna vez me gustó... o al menos con dos vinos.... esos días en que no paraba de llover.  Estaba en Galicia. El agua estaba muy fría. Repetía ese poema de Rosalía;
Adiós ríos, adiós fontes
adiós, regatos pequenos;
adiós, vista dos meus ollos,
non sei cándo nos veremos.(...)

Lo hacía entre el cinismo y el suspiro de zapatos impares hundidos en la arena.. recitando con tono de irse a la guerra y burla de espantapájaros... y entre la melancolía de algo que no podía comprender, con lágrima y vino caliente y nosotros que dejábamos de ser nosotros, pero aún no podíamos decirlo en voz alta.
 
Todavia no se había muerto nadie. Pero el poema ya lo sabía. El poema lo sabe todo antes de que el pensamiento se atreva a decirlo y de que la voz lo nombre, con ese rostro grave, de adiós o gas... ante el espejo que se carcajea a puñaladas y pis de duende.


Esa canción sólo me gusta por Amelita Baltar. No me gusta la letra, el pie de la letra.... es una historia de despechados y cornudos.... dada la vuelta, para disimular.  Para "ahora jódete/sé feliz en mi desgracia, reconfórtate con mi mierda y mi dolor" De esos amores románticos y enjaulados y enfermos del enfermo concepto del amor de la monogomia y las esposas... Me gustaba por otra cosa... por la voz de ella, aislada y la música y la mar siempre bajo la lluvia y mi soledad en las rocas......... y la atmósfera convertida en un canto abstracto que yo leía a mí manera. Yo en las canciones, me voy volando, nunca la interpreto igual.......

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