HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He pensado en mi madre. He pensado que sus nudos gordianos, eran aún más esperpentosos que los míos, y por eso la naturaleza, le ofreció esa inocencia, estúpida, pero musical, sencilla, buena, llana. Sino la hubiera tenido, si hubiera sido como yo, no habría seguido la vida. Ella era pájaro en medio del entierro, llenándose de lluvia y hablando aún de las hierbas aunque no distinguiera la sangre y el destello del cielo.. Y los nudos gordianos de su madre, eran de hambre y crímenes del fascismo y otras historias aún más complejas para esa raíz de la entraña, en medio de la tierra desgranada de lo árido y el infierno. 
Mi relación con ella fue siempre muy conflictiva. Y hoy sé, que detrás de ese nudo. Está el camino del saber y de la paz, si es que algún día podremos tenerla.

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