HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He perdido mucha sangre y papeles, en buscar una explicación a muchas historias que me llegaron como mi casa volada por dinamita y sin poder cobrar el seguro. He generado axiomas a través de esos muertos. Una metafísica vivencial a través del error de mi cuerpo partido en cachos de mendrugo para los pájaros de la noche. He fozado la grieta, para hablar desde mi alcantarilla del universo.  He dicho el todo, por los moratones de mis piernas, por la jeringa en tu mano congelada. He afirmado versos y piedras, a través del cúmulo de mis negaciones y pérdidas...y de mi nostalgia por el mundo que no existió. 
Y todos hacen eso. Todas las verdades que proclaman por ahí, han nacido de sus gusanos. Todos los libros están llenos de esas liendres. Porque todos caminamos con la sombra y el corazón, atragantado en las botas. Con el cordón ubilical, haciéndonos de soga y de altavoz. Apretando en el cuello, el hedor del hueso y del ego, del aullido, de nuestra miseria buscando trascender la herida de la tierra y de nuestro estómago. Y la muerte nos hace hablar. La inestabilidad y la inevitable deriva y rizoma, escribe la mentira de un lugar, de un sitio al que dirigirse, de un motivo trascendente, de una arquitectura, la gente en esa frustación se hacen patrios, creyentes, apólogos de algo, oficiantes, ciudadanos y votantes, padres de familia, seguidores, borregos de, escritores, maestros, alcaldes o policías y verdugos.  Porque la gente tiene mucho miedo a no ser nadie e ir hacia la nada, y tienen miedo, porque eso precisamente es lo que vive en la entraña a fuego y yunque.

No hay comentarios:

Publicar un comentario