HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He puesto a Nacho Vegas. He llorado oscura y rabiosa y suicidamente.. Y todo se hizo un infierno. Un deseo del salto del ángel y de nunca más querido cuervo. Vino el perro a tocar con las patas en la puerta, lo abrí, me lamió las lágrimas. Me abracé a él. Me quedé sobre la cama, sintiendo que el cielo se arrancaba de cuajo de mi corazón, ausente, mirando algo que ya no existe. Luego llegó él, y me dijo "te traigo la cerveza más cara que había en el bar". Le dije "me estoy volviendo rabiosa y medio loca". Y me dijo "hombre es lógico, te habían quitado la cerveza" y me cantó una canción muy hermosa de borrachos de hace taitantos años sobre la cerveza. Y me hizo reír. Y al reír todo se me olvidó.

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