HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He venido hablando con él... Le he dicho que los fantasmas están ahí y que permanecen, que de vez en cuando se les quita la razón, no se les oye, se busca la utopía de la felicidad y el amor, pero que son demasiadas historias y que vuelven porque nunca se han ido, porque no se les ha destruido. Porque los muertos desde la muerte tampoco pueden hacerlo.
Las familias son un nido de fantasmas. Para mí la mía.. ha sido una enfermedad. Yo me crié en un ambiente tóxico. La estupidez de ellos, la hipocondría, el vivir en el miedo, en la tragedia, en la censura y represión de sí mismos, contagiándome en el subconciente de un crematorio.
Yo me busqué a mí misma, busqué la filosofía, el conocimiento, la metafísica, la libertad. Cuando mi aprendizaje del ambiente familiar.. que en la infancia, es tu primera representación del mundo, era la anti-lógica, la patología, el dolor personal convertido en el daño al otro, la serpiente que sale de un corazón ahogado y que no puede evitar envenenar todo lo que toca.  Hallar la razón, un alegato a la vida... en lo que adquirí de niña, era obligatoriamente cruzar el infierno y cometer todos los asesinatos metafóricos a todo lo vivo y a todo lo social.
Yo cuando tenía 5 años, sentía que hablar con mi abuela paterna y amarla, era traicionar a mis abuelos maternos. La familia de mi madre, le decía a mi hermano que mi padre no lo quería, que sólo me quería a mí.... e intervenían con su educación de crucifijo y antilibro, en la educación que mis padres nos daban, ellos temían a mi padre, porque mi padre era la libertad y el criterio que nunca tuvieron y ponía en peligro, su telaraña clavada en mi madre y mi madre no podía salir de esa telaraña porque amaba y era hija de un agujero.......  y otras mil historias, mucho más feas para contar sin poesía. Se intrometían, zizañeaban, con patologías que escondían tanto sufrimiento que eran incapaces a gestionar y querían que todos sufrieran la misma prisión.... Eran como una familia del esperpento del delirio...en una película de Buñuel. Hicieron daño de un modo siniestro a nuestra vida. Yo me convertí para ellos en una oveja negra y maldita... porque les decía lo que temían saber y escuchar.
Yo aprendí a amar lo que odiaba y a odiar lo que amaba. Tu madre puede ser una completa estúpida, y lo será siempre, aunque la quieras y trates de justificar sus motivos y alzarla... Porque el afecto no tiene nada qué ver con la inteligencia ni con la verdad. 
Yo me volví loca, porque tenía ojos. Porque nunca cerré la verdad de mi vientre, de mi tráquea y de mi angustia y quería ser libre y Saber. Yo tenía pensamientos que sentía que eran la muerte.. que destruían con un hacha el vínculo y los ahorcaban a todos en la arena de mi mano. Porque la locura, era el alegato a la lucidez. A mi espíritu.
Durante mucho tiempo, disocié mi mente, y viví en la múltiple identidad. Porque en mi infancia, la esquizofrenia era la lectura de la realidad. 
Me llenaron de sentimientos de remordimiento por decir la verdad.. De manipulación y chantaje emocional, de un cristo meado en la pared con manchas de hollín y de sangre. Cuando me iba de casa, y me fui muchas veces sin avisar, llamaban a la policía, me buscaban por el monte, llamaban a los hospitales, me daban por violada y por muerta, por comida por los lobos, por despeñada en las vías del tren, por muerta por sobredosis.  Y hacían un espectáculo de locos y esperpentosos de la tragedia. Cuando era de ellos de lo que yo huía, porque eran mi más profundo dolor y prisión y enfermedad.
Trataban de mantenerme a su lado, en contra de mi destino. Lloraban sobre mí, rogaban a  su dios de estiércol y jaula. Me metían miedo cuando era adolescente.., frenaban todas mis decisiones para ser libre, cuando hablaba desde la filosofía para ir hacia mi camino y el conocimiento... usaban artimañas de sus patología emocionales de la estupidez y el miedo, para convencerme de que estaba equivocada, de que sufriría, de que me comería la tierra y se me cairía encima el cielo..... preferían  que babeara saliva de drogas psiquiátricas, sin hablar, sin pensar y sin vivir..a que les dejara solos en su mierda. Nunca conocieron mi destino ni entendieron mi pensamiento ni mi ser...no podían soportarlo, porque implicaba el jamás con ellos y el no perdón a su miseria a través de la continuidad y la más cruel despedida.  
Mi madre no actuó como mi madre.  Antepuso el egoismo de su miedo y de su jaula, a mi bienestar. Antepuso su patología, al conocimiento. 
Yo perdí su referente cuando era aún una niña.
Recuerdo a veces al hablar con mi madre de ciertas cosas de ésta metafísica, ella decía "tienes una mirada terrible de odio hacía mí cuanto odio hay en tus ojos" Y se alzaba en la terrible hipócrita misericordia del cristo de la muerte en la que creció.  Recuerdo que me decía mucho "cria cuervos y te sacarán  los ojos" Yo la decía "hay gente sin ojos que no debe criar ni ratas, ni flores, ni piedras porque las mata"

De todo esto, hablé en esa especie de novela-poética que escribí hace un año.  Si tuviera la suficiente soledad, calma y distancia..., podría escribir mucho sobre esto.  Quitándome mi afectación personal y todos los demonios, de una vez en la literatura.

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