HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy volví a encontrar una garrapata debajo de mi camisa. Otras veces me la quitaba y la echaba por la ventana, pero hoy la pisé con rabia.  Siempre se me suben.. se me suben por los dedos, se me suben desde los pies, se me tiran al pelo.. yo no sé si están en la hierba o en las ramas de los árboles. Está primavera hay miles de garrapatas. A mí antes no me picaban los bichos, si ellos tenían pulgas, yo no tenía ni una picadura, ni de mosquitos, ni de avispas, ni de arañas. Pero le gusto a las garrapatas.  Me desnudé y me eché el spray contra garrapatas. Y ésta vez no me afecté demasiado... fue antes de tocar el tambor y me olvidé de ella.... Luego la busqué en el suelo... y la puse encima del tambor. Y me quedé observándola. Vi sus ocho patas, su cabeza-arpón, esa manchita blanca en la parte de arriba de su cuerpo.  Todavía movía las patas.. aún estaba viva.. esos bichos son medio indestructibles.  Y toqué el tambor con ella allí hablándola desde lo abstracto. Como tratando de hacer un pacto de que no se me acerquen. Y luego la eché por la ventana... para que viviera, pero lejos de mí y de mi perro.

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