HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

La infancia... se queda dentro. La relación con la familia... es como un poso de muerte y de whisky, que emana en la relación afectiva de todo lo demás.
Mi responsabilidad es extirparme la cadena que han dejado... su tatuaje. Pero no culparles. Ser yo responsable de absolutamente todo en mi vida, aunque no eligiera nacer. Trascenderlo, mirarlo desde arriba. Desde la distancia. Como una película. Ya les culpé con toda la crueldad de mi verdad hasta el delirio. Ya les hice sufrir más que ellos a mí. Les ridiculicé delante de la multitud, saqué su hipocresía a la luz pública, rompí su máscara, lo que temían que los otros supieran y que me habían querido enseñar a callar... yo lo grité a voces, con surrealismo y sangre. Saqué toda la mierda que trataban de ocultar, multiplicada por 1000 a los ojos de la gente...que eran mucho peores que nosotros porque ni siquiera distinguían su propia mierda de su cerebro y echaban colonia encima..... Les obligué con fuego, con locura.. a enfrentarse a la verdad.. a lo que yo creía que era la verdad...Era una posesa de la metafísica, de Nietzschet, de Artaud..... Esas guerras eran necesarias para liberar a mi espíritu y a los monstruos del subconsciente y al animal interior de la libertad. 
Ahora ya fueron. Es otra cosa lo que necesito. Es la poesía. Es vivir sin fantasmas. Vivir. Amar  si fuera posible.

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