HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

La materia inerte de tu parpadeo en el espejo del hambre.... cruzando desbancadas de pájaros anémicos en las manos abiertas que exahal de la distancia el golpe de piedras que recuerda tu nombre en mis papeles.
Todo fue del fuego. El arroyo que tragaba tus palabras desde mi cuerpo, se secó en la punta de un cuchillo que hoy oxidado habla del amanecer con los muertos.
Y tendré que olvidarlo. Pegarme un tiro en la retina de la amapola y volver a nacer, desmemoriada en los tilos que danzan la primavera.
Yo he venido aquí. Detrás las máscaras del teatro siembran alcohol y estiércol... hacia el suicidio de tu casa.

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