HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Llego cansada. Con nuevas ideas.... otra forma de poner el paso en la tierra y de olvidarlo, mirando el río, o esa ausencia que mueve las ramas cuando concedes todo a algo que ya no hace falta que ocurra. 
Vuelve a ser importante lo que escribe y lo que borra el silencio.
Ya no me pone ansiosa la metafísica de la muerte. Y tal vez eso haga que mi mirada se acerque al árbol y al silencio de los animales.
Las palabras a veces son contaminantes, de la sed y de la insatisfacción. Y formulan su continuidad, su no escapatoria, porque han venido de allí.
En mi caso, la mayor parte de lo que he escrito atrás, ha nacido por el agujero y por la intensidad de no poder dejarlo en paz en mí ni en ningún afuera. 
He sido también obsesa de mis ideales, de mi dolor, de mi gozo. De la tijera en mi cordón umbilical. Y he antepuesto su grito, al grito de los otros y al de la nada. Y eso, es muy cansado. Es cansado y ciego, vivir como si una fuera, la tumba y el aire, la primera palabra, la tabla de náufrago y el ahogamiento. El porqué y la limosna, la enfermedad, la luz derretida en rendijas de hambre y los gusanos.
Me es cansado también la idea de que no podré escapar del todo. Pero hoy lo sé.

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