HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me despierto..pero todavía tengo cerrados los ojos sobre esa línea esnifada en tus postales... desteñida tras el vaho de tus manos frías componiendo un réquiem en mi piel.
Vuelvo a preguntármelo todo, mientras saco la ceniza de tu nombre en el escritorio.
Me arremango la soledad y la montaña sonríe.
Hay que superar el realismo, pero ningún dios es la respuesta, si acaso puede ser una pregunta.
Todo ha vuelto a arder, usando la flor invertida que me había traido hasta aquí.
Tengo que recomponer el latido del poema. Ese otro contexto lo mantendré en secreto. Será la sombra que espía el paso que entrego a lo que no me conoce.

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