HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me he dado cuenta... de que mi ser.. es un constante movimiento caótico, de la raíz, a los laberintos, a los vasos rotos de mis burdeles, y la flor de la estación y el hacha y la lágrima y el puñetazo en la mesa y el amor y la pelea, haciendo ondas, que cambian la semántica de la raíz y son expulsadas de la su nada a los caminos que son polvo y son mar. Por eso mi pena, mi nostalgia, mi cuchillo esperándome en mi mano, cuando la blancura de la sábana ensangrenta mis sueños. Sólo es un predicado. Una botella de vino malo, o una sinfonola, o un plato roto, o el amor o la mierda. Pero no soy yo. Es un cacho del disfraz.  En un coche oxidado, con dos borrachos tratando de tomar el volante desde el asiento trasero... agarrando con sus siete copas de más, un puercoespin y girando las ruedas.
El sentimiento, es y no es verdad. El pensamiento es gasolina o muro o retrete o un poema de amor lésbico escrito con pis en el patio del colegio y latiendo en mis tetas... la muerte de la profesora.

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