HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me he echado vino. He llamado a X. antes para ver si lo bebía junto a él. Pero no está por aquí. Ya no queda nadie por aquí. Yo y mi sombra, haciendo punta de lanza, a palos quemados. Yo y ese poema que ya no te digo al teléfono, porque esa cubertura se ahorcó hace 3 años y ni una puta antena nos cobró la pasión de los muertos. 
Ya no me gusta ir sola a los bares. Y hablar con mi fantasma, de silla a silla, mientras un papel guarda, lo que las dos nos callamos.
Ya no me hace... el desamor de las calles amarrándome mariposas muertas.  Y fingir que al otro lado del río, aún vives tú, y cuando piensas en tu suicidio, sin querer mi nombre se te atraganta en el bolígrafo. Y subes el volumen de esa canción que yo nunca conocí, porque no me gustaba ese rollo inglés de los que cantaban con la ropa limpia.

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